Uribe Meta: de la esperanza de paz a la ruinosa militarización.


Por, Iván Cárdenas

El municipio de la Uribe Meta, célebre por los diálogos de paz entre el gobierno y la insurgencia de las FARC en el año de 1984, y posteriormente parte de la zona de distensión también en los procesos de paz entre el gobierno de Andrés Pastrana entre 1999 y 2002, se encuentra hoy sumergido en la más profunda pobreza y abandono por parte del Estado, el cual sólo se hace presente a través de una fuerte presencia militar y policial, que no se ha traducido para los habitantes de mejorar sus condiciones de vida, ni en la generación de alternativas para superar la pobreza evidente la región. Es lo que dejan nueve años de lo que ahora se llama sólo de consolidación.

Este abandono, se ve reflejado desde la misma carretera de acceso al municipio, que desde la variante de San Juan de Arama, inicia un tramo de 70 km, en el cual el tránsito vehicular es imposible en una vía  sin pavimentar, llena de huecos, hacen que la transitabilidad sea  tan sólo a 10 km/h promedio, lo que hace que el viaje dure entre 3 y 4 horas, esto en verano, porque en el invierno la situación es mucho más grave, e imposible para vehículos pequeños.

El recorrido por las zonas rurales del municipio, evidencia una situación supremamente grave, los habitantes de las veredas la primavera, la Julia, el diviso, manifiestan su descontento con la administración municipal por el estado de la vía, situación ésta, que afecta el trasporte y consecuentemente eleva el costo de los alimentos y los pasajes.

La economía de la región, se ha deteriorado después, de todos  los planes emprendidos contra los cultivos de uso ilícito, lo que ha afectado a los campesinos de la región que antes dependían casi exclusivamente de este, y entre tanto,  el gobierno no se ocupó de desarrollar planes alternativos de producción agrícola y o ganadera, la región se encuentra en un estado ruinoso, los habitantes, colonos, no encuentran alternativas de empleo y producción, dado que ahora está prohibido por las disposiciones gubernamentales abrir nuevas zonas de colonización.

La salud, es un "derecho" inexistente, en el puesto de salud de la Julia, la atención es precaria, no hay médico permanente, y el personal médico que permanecía allí,  no brinda una adecuada atención dado que no hay elementos,  ni equipos para la misma. En la vereda el diviso, "la salud la conocemos a través de campañas que llegan cada ocho meses, la última estuvo el día 13 febrero, los médicos permanecieron en la vereda durante 15 minutos, aplicaron unas gotas a los niños y se fueron porque tenían otros compromisos en otra vereda" dijo doña Carmen, habitante de la vereda, aquí mismo existe un puesto de salud, pero hace dos años no se abre porque no hay ni enfermeros ni médicos.

La educación, en las veredas que visitamos no han llegado los docentes, los niños siguen en vacaciones forzosas y no se conoce razón alguna sobre la fecha de inicio de clases.
El abandono por parte del Estado a estas regiones es total, no hay inversión en deporte o cultura, en los cascos urbanos de las veredas no hayacueductos  potabilizados, ni sistema de alcantarillado.

Los habitantes denuncian múltiples y permanentes casos de delincuencia común, y es común, que posteriormente los delincuentes aparezcan "reinsertados" como guerrilleros y colaboradores, dedicados a denunciar a otras personas como  auxiliadores, apelando a la mentira, al falso testimonio, simplemente para recibir los beneficios de este peligroso programa.

En materia de derechos humanos, los campesinos y colonos, denuncian que a partir de la presencia de la fuerza pública en la zona han, aumentado, la zozobra, el miedo y la falta de tranquilidad a punto que la región ya no habla de prosperidad ni desarrollo económico, "no hay fuentes de trabajo y la consecución de alimentos es cada vez más difícil debido a la falta de dinero", manifestó don Pedro habitante del diviso.

Múltiples denuncias se escuchan, sobre agresiones y amenazas que reciben los campesinos en los retenes del ejército y la policía. La señora Maria, contó cómo su finca ha sido escenario de bombardeos y ametrallamientos, en la vereda la primavera, los habitantes, relatan las horas de pánico que se dio cuando los helicópteros y aviones sobrevuelan sus casas a punto de casi levantar los tejados de zinc.

En la vereda la Julia, los habitantes viven el miedo como asunto cotidiano, la fuerte presencia de la policía y el ejército, han convertido el casco urbano,en un escenario de confrontaciones permanentes entre guerrilla y fuerza pública, que en las últimas dos semanas han dejado dos policías muertos y la detección de bombas y minas en las calles de la vereda.

De conjunto los campesinos y colonos solicitan a las autoridades mejorar la presencia del gobierno en esta región, pero no con presencia militar sino, con el mejoramiento del derecho a la salud vinculando médicos y enfermeras para los puestos de salud,  dotándolos de los equipos necesarios para un adecuado servicio, el arreglo de la vía, nombramiento de profesores, construcción de acueductos por gravedad en los cascos urbanos de las veredas, apoyo a la producción campesina, programas que favorezcan la conservación de la zona de reserva forestal.

En últimas la región piden que regrese la paz y con ella la tranquilidad y la prosperidad que hicieron grande la región antes de la llegada de la fuerza pública.






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