miércoles, 3 de junio de 2026

Más calle, más diálogo directo con la gente.

Alfonso Castillo

Defensor de los Derechos Humanos


Se jugó este 31 de mayo el primer tiempo de la campaña presidencial, los resultados son bastante positivos, aunque no nos permitieron cumplir el objetivo de ganar en primera vuelta, esto nos coloca frente al desafío de corregir algunos errores que cometimos en esta primera parte y fortalecer el trabajo durante las próximas tres semanas que permitan efectivamente garantizar que el proyecto progresista concrete la aspiración de dar continuidad al proceso de cambios y transformaciones que está viviendo Colombia en la garantía de los derechos para los más vulnerables.

Es claro que los resultados son bastante positivos para la campaña de Iván Cepeda y Aída Quilcué, obteniendo 1.705.455 votos, consolidándose como la primera fuerza electoral de la capital de la república, sin embargo, es necesario remontar estos resultados, Bogotá tiene el potencial histórico para ampliar el respaldo a la propuesta progresista, pero se requiere que organicemos el trabajo y salgamos a la conquista de ese electorado indeciso pero que con buena pedagogía seguramente podemos atraer en favor de nuestras propuestas.

Ahora bien, lograr resultados electorales favorables a la continuidad del proyecto progresista en Colombia implica que activistas y militantes desarrollemos con toda nuestra capacidad imaginativa y mucha audacia propuestas que nos permitan conquistar a aquellas personas escépticas, abstencionistas, e incluso personas incrédulas, o quienes votaron por la propuesta de derecha o de centro, quizás mal informados o engañados, porque no creían que desde la propuesta de la izquierda se pueda continuar transformando el país para garantizar la ampliación de los derechos sociales que siempre le fueron negados a las más amplias mayorías.

Es buscando en las calles, en el barrio, en el puesto de trabajo y en la conversación cotidiana con los ciudadanos, que buscamos hacer la pedagogía que permita ganar esa nueva votación en favor de un proyecto que con honestidad y de manera auténtica, quiere que los ciudadanos puedan acceder en mejores condiciones a sus derechos y a la superación de las inequidades históricas que tiene el país.

De esta manera, más allá de seguir asistiendo a reuniones de convencidos que solo deben realizarse para coordinar el trabajo que nos permita ir a la calle a hacer pedagogía deben terminar, que ahora hace falta es que con grupos pequeños o grandes nos instalemos en ejercicios de pedagogía con la ciudadanía escuchar sus inquietudes y permitirnos presentar nuestras propuestas que como proyecto progresista buscan efectivamente mejores condiciones y mayor calidad de vida para el pueblo colombiano.

También desde esta tribuna hacer un llamado para que funcionarios del gobierno, que se han puesto a través de redes sociales y medios de comunicación a pelear entre sí, en una disputa de personalismos y egos que nada benefician el proyecto, para que dejen los espectáculos personalistas y se dediquen también, en la medida de sus posibilidades a trabajar para garantizar el cumplimiento rápido del Plan Nacional de Desarrollo, bastante ayudarían si no siguen acudiendo a las redes sociales para desprestigiar a otro funcionario también del proyecto progresista. Igualmente nada le impide a un funcionario público pararse en una esquina y hablar con los ciudadanos, hablar de los logros del gobierno e invitarlo a que ejerza el derecho a un voto crítico y consciente.

Igual llamado para que quienes fueron elegidos con el respaldo del voto progresista el 8 de marzo del 2026 eleven su capacidad de trabajo y presencia con las comunidades, trabajo en redes sociales está súper bien y hay que seguirlo haciendo, pero en muchos territorios la gente sigue esperando la presencia de quienes fueron elegidos para ayudar a aumentar la organización y proyectar el trabajo que permita conquistar esos millones de votos que faltan para garantizar el triunfo del progresismo el próximo 21 de junio.

Así el trabajo que viene en las próximas tres semanas debe ser el ejercicio cotidiano de hablar con la gente en las calles resolver sus inquietudes escuchar sus inconformidades pero en todo caso hacer la pedagogía para que la gente acuda de manera decidida y masiva a las urnas el próximo 21 de junio.

Toda conversación, distribución de propaganda, pega del afiche, tinto y tertulia en pequeños grupos familiares y de vecinos, la tarea es muy clara, buscar a las personas que por distintas razones fueron vacilantes o no comprendieron la propuesta del proyecto progresista para que ahora sin vacilación alguna voten por Iván Cepeda y Aída Quilcué, esto pasa, en todo caso explicándole a la gente lo que implicaría para el país un gobierno de derechas en cabeza de Abelardo con su propuesta neoliberal-fascista e irrespetuosa que llegaría a profundizar las desigualdades y a suprimir los más mínimos derechos y dignidades de las personas. Esto sí tenemos en cuenta cómo están actuando proyectos de derechas en América Latina, ejemplo Argentina, Bolivia, Chile, ecuador, Salvador y Honduras.


Bogotá 2 de junio de 2026


martes, 28 de abril de 2026

“Curiosa coincidencia” entre ultraderecha y mafio-traquetos colombianos.


Alfonso Castillo Garzón 

Defensor de los derechos humanos y constructor de paz. 


Muy graves y condenables los actos de violencia inusitada contra la población civil, que se lleva a cabo el pasado fin de semana en el departamento de el Valle del Cauca y el Norte del Cauca, que causó la muerte de al menos 21 personas y dejó decenas de personas heridas entre ellos niños y niñas, además de desatar una zozobra sobre comunidades campesinas, indígenas y afrocolombianas, a los familiares y a esas comunidades expresar desde esta columna un abrazo solidario y el envío de la fortaleza para seguir persistiendo en la construcción de la paz y la convivencia alejada de la violencia. 


Foto: EFE.



En los medios de comunicación y en las redes sociales se ha establecido la responsabilidad de grupos armados, que a estas alturas lo que menos importa es saber cómo se denominan, lo verdaderamente importante es poder caracterizar a qué intereses, sirven este tipo de acciones en este justo momento político que vive Colombia 


Hoy no resulta muy claro hablar de la responsabilidad de tal o cual disidencia, banda traficante, insurgencia o vociferante discurso guerrerista de ultraderecha nacional o internacional, lo que queda muy claro, es la inquietante  coincidencia de unos y otros para promover la violencia, espantar la paz y desestabilizar el proyecto progresista que hoy se disputa en franca lid la continuidad y profundización de las transformaciones y los cambios en favor de los intereses populares.


Los recientes actos de terror en el norte del cauca y en otros lugares del país, parecieran ser la continuidad del recientemente denunciado “proyecto Júpiter”, a través del cual, sectores de la derecha y la ultraderecha colombiana junto con algún sector de empresarios, financian acciones de desestabilización del gobierno de Gustavo Petro con la única pretensión, de desestimular el respaldo creciente que hasta el día de hoy tiene la candidatura de Iván Cepeda a la presidencia de la república, simulando una polarización entre el candidato progresista y Abelardo de la Espriella y con ello dar un aliento a la candidatura de Paloma Valencia, ella sí candidata de la ultraderecha colombiana que promueve justamente la polarización, los discursos de odio, racismo y elitismo, auténtica representante de las élites que por siempre gobernaron desde la exclusión y la violencia.


En todo caso las prácticas políticas de sectores de la derecha  y ultraderecha (élites dominantes) que desde hace casi cuatro años se han opuesto a la discusión de las reformas para el cambio social y han saboteado todo intento  del gobierno de Gustavo Petro para restablecer derechos vulnerados por la violencia y la salvaje implementación del modelo económico neoliberal. Hoy “curiosamente” las llamada disidencias, han declarado la guerra al gobierno del cambio, pero sus actos de la campaña “es la hora del antimperialismo” afectan a la población y bienes civiles, causando muerte, dolor, en incertidumbre, que para nada es consecuente con la lucha en defensa de los interés populares. En todo caso estas acciones de la ultraderecha y mafias criminales, articuladas o no, se prestan para preparar las condiciones de un eventual retorno de la derecha al gobierno.


Estos actos propios de grupos de mafio-traquetos, que por mostrar un control territorial, reclutan menores, e imponen acciones de guerra que afectan y vulneran derechos de las comunidades, mujeres y niños, coinciden con las inescrupulosas acciones de la operación Júpiter, que “siembran miedo”, desestabilizan el gobierno, fabrican falsas noticias  y eventualmente también alientan y estimulan la violencia, valiéndose de grupos que privilegian el negocio criminal de tráficos ilegales de drogas, armas, oro, entre otros, antes que proteger a las comunidades y la naturaleza.


El discurso de las élites niega el conflicto armado y a millones de sus víctimas, así mismo, mafio-traqueteos, “amparados” en una cada vez más lejana lucha política, niegan los avances y dificultades que el gobierno progresista ha tenido que soportar, cuando las élites pro fascistas negaron “el derecho a gobernar desde un proyecto alternativo”. Así, desde aparentes lugares opuestos, mafio-traqueteos y élites, quieren impedir que el proceso de transformar el país, del lado de la superación de la desigualdad social y económica, tenga la continuidad que las mayorías populares siguen reclamando.


Sin embargo con lo que no cuentan élites guerreristas y corruptas y estas bandas de  mafio-traquetos, que se ponen el disfraz de revolucionarios, es que el pueblo colombiano ha iniciado un proceso de profunda transformación social y política, y ha elevado los niveles de resistencia, organización y lucha popular, en un ejercicio de despertar de la conciencia colectiva, qué ha permitido conocer, cuáles son los verdaderos intereses mezquinos de las élites que gobernaron el país por tantos años, y hoy está decidido a derrotar la violencia, la impunidad y la desigualdad ejerciendo un voto consciente decidido y sin miedo, que permitirá el próximo 31 de mayo elegir a Iván Cepeda, como el segundo gobierno del cambio para profundizar las transformaciones que se iniciaron desde el año 2022 en un cumplimiento el mandato popular entregado a Gustavo Petro.



Bogotá, 28 de abril de 2026





 


miércoles, 4 de marzo de 2026

8 marzo avanzar o retroceder?

Alfonso Castillo

Defensor de los Derechos Humanos 


El próximo domingo 8 de marzo se realizarán las elecciones que renovarán el parlamento colombiano, estás de acuerdo a los debates políticos del momento juegan un importante y trascendental papel en la construcción de la democracia y en las transformaciones sociales que el país requiere. 


En el pasado, las elecciones parlamentarias fueron siempre el ejercicio a través del cual, los voceros de las clases políticas, de los clanes electorales y de las clientelas políticas, salían a “jugársela” por mantener su pequeño poder para integrar el congreso de la república. Sin embargo, hoy la conformación del congreso de la república ha adquirido una nueva connotación, especial y particularmente, para los sectores progresistas y alternativos que en los últimos años han comprendido el papel que juega el senado de la república en el ejercicio democrático por impulsar las transformaciones y los cambios que requiere el país. 


Durante los últimos cuatro años, durante el primer gobierno progresista, obtenido después de las potentes movilizaciones sociales que ocurrieron en Colombia desde el 2019 y el año 2021 en el denominado “estallido social” que dio la posibilidad de elegir a Gustavo Petro como presidente de la república, con un programa de gobierno que impulsaba las reformas sociales que le devolviera derechos al pueblo Colombiano, desmontados durante 30 años de proyecto neoliberal, al mismo tiempo que intentaba avanzar en el cierre de la desigualdades socioeconómicas vividas en el país por un prolongado conflicto armado interno. 


Este aprendizaje, nos lleva ahora a asumir que las elecciones parlamentarias son tan importantes para concretar el proceso de transformación democrática que ha reclamado la sociedad colombiana en los últimos años de movilizaciones sociales,  por esta razón sectores democráticos  que integran la lista del pacto histórico se han puesto en la tarea de elegir 55 senadores y 86 representantes a la cámara,  que junto a parlamentarios que en otras listas, también apuestan por el proceso de transformación democrática, seguramente lograrán desde el congreso de la República respaldar el programa que permita que la reformas sociales,  a la salud, educación superior, agraria, laboral,  tributaria que obligue a los sectores más poderosos a tributar  lo que corresponde a sus grandes fortunas. 


Y por supuesto avanzar en nuevas reformas,  como una legislación urbana,  que abarate el costo de la vivienda y cree un sistema a través del cual el estado financia la construcción de vivienda popular,  termine con la especulación sobre la tierra urbana y logre ordenar de manera coherente la prestación de los servicios públicos domiciliarios,  a partir de una regulación en las tarifas y la garantía del acceso del derecho a todos los sectores sociales. Un nuevo parlamento que con mayorías consecuentes con un proyecto progresista y democrático fortalezca la soberanía nacional,  y avance de manera sistemática en la lucha contra la corrupción, las mafias y consolide un proceso de diálogo nacional que termine desmontando las estructuras armadas criminales, que permita poner fin a 70 años de conflicto armado que tanto dolor sigue causando en el pais.


Se busca un nuevo parlamento comprometido con las necesidades populares,  y que no tenga ningún temor en profundizar la lucha para tener una reforma al sistema judicial, tambien que se avance en la transformación del sistema electoral que erradique prácticas de corrupción y clientelismo que lo tienen capturado,  no menos importante el compromiso de un parlamento que avance es la democratización de las fuerzas armadas,  pasando por el establecimiento de una nueva doctrina más ligada a los Derechos Humanos y a la defensa de la democracia, la soberanía y la paz. 


Es decir tener un parlamento en el que las mayorías representen los intereses de los sectores populares y democráticos es una garantía para que el país pueda seguir avanzando en un proceso de transformación y cambio que no fue posible obtener tras  décadas donde el gobierno, las leyes, así como la justicia, estuvieron al servicio de fortalecer los privilegios de las clases dominantes, al mismo tiempo que rodearon todo su ejercicio de violencia y desigualdad, para favorecer la impunidad.


Hoy, esos sectores hablan en sus campañas políticas,  de “retomar el rumbo”, “recuperar el país y salvarlo” han impuesto, a través de los medios masivos de desinformación, un relato del caos y nuevamente, siguen sembrando el miedo, para justificar el uso de la violencia contra todos aquellos que reclaman igualdad soberanía y transformaciones democráticas. Entendemos que estas consignas políticas solo están asociadas a la preocupación que tienen, que un proyecto progresista, siga gobernando el país por la vía democrática, porque temen que ese proyecto, siga escarbando y develando, como efectivamente cuando gobernaron el país, lo hicieron para unas pequeñas minorías,  sometiendo al conjunto de la sociedad a la precariedad la exclusión y la explotación.


 la tarea hoy de los sectores progresistas democráticos comprometidos con las necesidades del pueblo colombiano,  deben asumir la tarea histórica y participar masivamente en el proceso electoral del 8 de marzo y depositar su voto por aquellos que encarnan la continuidad y profundización de ese proyecto democrático que es parte del anhelo de las más amplias mayorías nacionales,  y con un congreso con mayorías comprometidas con esas transformaciones avanzar el 31 de mayo  en la elección de Iván Cepeda,  un hombre cuya trayectoria política está asociada en la lucha por los derechos de las víctimas, la construcción de la verdad de lo que ha sucedido en el país en el marco de un prolongado conflicto armado,  pero sobre todo con una trayectoria limpia y desde un compromiso ético de gobernanza democrática y popular que no deja lugar a dudas o equívocos,  su proyecto es de carácter popular y alejado de prácticas políticas corruptas y violentas.  la tarea es ganar en primera vuelta para impedir que las fuerzas de ultraderecha y derecha se unifiquen para sabotear el proceso democrático y progresista Que ha llegado al país después de 200 años de proyectos elitistas,  clasistas y oligarcas.


Bogota 4 de marzo de 2026 






viernes, 13 de febrero de 2026

El imperio de la ley del embudo.

 CNE: El imperio de la ley del embudo. 


Alfonso Castillo Garzon 

Defensor de los Derechos Humanos 



El fallo del Consejo Nacional electoral del pasado 4 de Febrero del 2026, con el que se niega la participación de Ivan Cepeda en la consulta de los sectores progresistas del próximo 8 de  marzo, re-abre un debate que en muchas oportunidades se ha presentado en colombia, tiene que ver con la politización de la justicia en el país, situación que incluye a las altas cortes. Además de poner en evidencia cómo las élites hacen todo lo posible para impedir la legítima participación popular en escenarios democráticos y, como se hace evidente en actuaciones posteriores de la Consejo Nacional Electoral, se busca propiciar un golpe en la moral de los militantes y simpatizantes del pacto histórico al que se le intenta impedir ahora, participar con listas a la cámara de representantes en Bogotá, Cundinamarca y Valle del Cauca.


Pero, Más allá de la controvertida y absurda decisión que se intenta hacer pasar por “juridica”, queda en el ambiente  político,  que las elites (clases dominantes) Colombianas están asustadas, no solo por el éxito que en varios aspectos ha tenido el primer gobierno progresista en el país, Lo que ha ubicado al presidente en los más altos niveles de popularidad en su fase final de gobierno, esto, a pesar de la campaña difamatoria y desinformativa que a diario promueven los grandes medios, a lo que además hay que tener en cuenta, la creciente simpatía que está teniendo la candidatura de Iván Cepeda, a la presidencia de la República, al cual ahora se intenta poner todo tipo de trabas disfrazadas de jurídicas, para negar la posibilidad de participación y a pesar de ello, su campaña llena plazas y escenarios en manifestaciones de respaldo político.


Este miedo o desespero de la clase política tradicional se explica también por lo que representa Iván Cepeda en la política colombiana en la actual coyuntura, figura y trayectoria está antecedida de una fuerte lucha contra la impunidad y por el establecimiento de la verdad como derecho de las víctimas del conflicto armado, su trayectoria política su trayectoria política no está ligada ni a la corrupción ni mucho menos al clientelismo político y su programa de gobierno se ha planteado con toda claridad el compromiso para profundizar la reformas sociales promovidas durante el primer gobierno y garantizar que más colombianos pueden acceder plenamente a sus derechos sociales históricamente negados por un proyecto político excluyente que solo pensó en fortalecer los privilegios de las élites. Esto será posible si los planes del proyecto progresista de ampliar su presencia en la cámara y en el senado se hacen posible. 


La Colombia de hoy, es muy distinta a la que las élites corruptas y oportunistas,  han gobernado el país durante muchas décadas, imponiendo la violencia, la negación del  acceso pleno a los derechos fundamentales, el miedo, la manipulación y la desinformación, hoy el país y especialmente los sectores populares, están asistiendo a un pequeño despertar, explicado por, el acceso a distintas fuentes de información que proporcionan las redes sociales, igualmente un despertar en el afán de participación, movilización y visibilización de las exigencias a sus derechos, desatado seguramente por múltiples factores políticos, uno de ellos la firma del acuerdo final de paz, firmado por el gobierno y la extinta guerrilla de las FARC-EP, seguramente también ha jugado un papel importante en este despertar, la forma descarada en la que los sectores políticos y económicos del país, se han robado los recursos públicos, para beneficiar a los más ricos, ( terratenientes, grupos financieros, grandes comerciantes e industriales, y familias que siempre han gobernado el país) al mismo tiempo, que desde el poder que han acaparado han diseñado leyes y forjado un aparato judicial, para no ser juzgados o resultar exonerados por los crímenes cometidos,  instalando un panorama de impunidad,  que justamente es lo que el gobierno en cabeza de Gustavo Petro ha dejado en evidencia y por ello quieren impedir la continuidad del proyecto progresista y democrático.


Volviendo al fallo, es necesario que más allá del Análisis jurídico que se pueda realizar a este, queda claro, Que no se trata de una decisión jurídica, apelando a la interpretación menos garantista, sino que es una decisión con profundas motivaciones políticas y su propósito es el del golpear al candidato que representa la continuidad y profundización del proyecto progresista en Colombia,  que hoy es el favorito para ganar la presidencia en la primera vuelta,  Iván Cepeda Castro,  porque se intenta atacar al progresista. Porque también es necesario indicar que el Consejo Nacional electoral también intentó impedir la participación del pacto histórico en la elección de las cámara de  representantes en los departamentos del Valle,  Cundinamarca y la lista de Bogotá, como parte la estrategia de las élites que busca impedir la participación con plenas garantías democráticas al pacto histórico,  pues justo esta región es representan una importante simbología y votación favorable al proyecto progresista. 


Resulta bastante inquietante que justamente ese fallo fue tomado por algunos con jueces que debieron declararse impedidos por tener incuestionables nexos con partidos de derecha, que buscaban beneficiarse con la exclusión de Iván Cepeda en la consulta al mismo tiempo que debilitar la participación de la lista del pacto histórico en la cámara de representantes,  allí si no fueron rigurosos en la aplicación de la ley ni el seguimiento de los procedimientos como quien dice bastante amigos de la ley del embudo


En este sentido, es importante reiterar lo manifestado por Iván Cepeda convocando a todos los simpatizantes del proyecto progresista,  el camino de los sectores populares en este momento crucial de la historia política de Colombia es fortalecer la unidad en torno a la defensa del proyecto que promueve las transformaciones y los cambios en favor de los sectores populares al mismo tiempo que intensificar una campaña política con mucha pedagogía que le permita a los sectores simpatizantes del proyecto entender que el 8 de marzo, se vota por las listas al senado y a la cámara y no se reclama el tarjetón de la consulta. Al mismo tiempo, preparar las condiciones para que en las elecciones del 31 de mayo garantizar el triunfo de Iván Cepeda Castro en la primera vuelta,  y con ello continuar profundizando las reformas sociales, que permitan a las mayorías colombianas un mejor y mayor acceso a sus derechos fundamentales. Y no menos importante fortalecer la pedagogía y recolección de firmas hacia una asamble constituyente que realice los ajustes a la constitución política colombiana, fortaleciendo la participación democrática, la reforma a la justicia y alos órganos de control.



Bogotá 13 de febrero de 2026