Alfonso Castillo
Defensor de los Derechos Humanos
8 y 9 de junio es una fecha gloriosa de las luchas populares en nuestro país, ella nos recuerda el heroísmo, valentía, decisión y compromiso por la defensa de los intereses nacionales y la soberanía, la lucha contra el imperialismo, que el movimiento estudiantil ha tenido en una larga trayectoria, que comenzó a comienzos del siglo XX y se mantiene hasta nuestros días
Ya desde la primera década del siglo XX los estudiantes universitarios se movilizaban rechazando las medidas arbitrarias de los gobiernos, y abanderaron con mucha fortaleza la lucha antiimperialista, pero, es con la influencia del movimiento estudiantil universitario Argentino que desde el Manifiesto de Córdoba en 1919 dio un impulso a las luchas estudiantiles defendiendo la autonomía Universitaria y por supuesto la reafirmación de un compromiso en la lucha contra la influencia extranjera en los países de América Latina.
En el marco de ese espíritu estudiantes universitarios en la ciudad de Bogotá marcharon el 7 de junio de 1929 rechazando la masacre de las bananeras que había ocurrido en el mes de diciembre de 1928 en la costa atlántica colombiana, justamente cuando se conocía el nombramiento el general Cortés Vargas como comandante de la policía de Bogotá, y quien es el responsable de la masacre, en esa movilización muere asesinado por las balas de los militares el estudiante de derecho Gonzalo Bravo Pérez
Posteriormente y conmemorando el 25 aniversario de este asesinato, de nuevo el movimiento estudiantil se moviliza y en la ciudad de Bogotá se desarrolla una movilización Universitaria, que es fuertemente reprimida por militares justamente cuando el país iba a conmemorar el primer año de la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla, ese día fue asesinado el estudiante Uriel Gutiérrez por las balas de la fuerza publica y al día siguiente los estudiantes de nuevo se movilizaron desde la Universidad Nacional hacia el palacio de Gobierno y cuando la movilización se desplazaba por la carrera séptima, de manera pacífica de nuevo las descargas de balas de la fuerza pública provocaron una masacre asesinando a 11 estudiantes y dejando heridos acerca de 50.
El movimiento estudiantil ha sido una fuerza decisiva en la movilización popular, así lo demostraron en la movilización del 10 de mayo de 1957 para exigir la caída de la dictadura militar de Rojas Pinilla, y también fueron importantes las movilizaciones estudiantiles en la década del 60 y 70 en Solidaridad con el campesinado y el movimiento Cívico que se levantaba en la lucha por la exigencia de mejores condiciones de vida y contra la represión que ya se ejercía fuertemente por parte de la fuerza pública y el gobierno. A comienzo de la década del 70, importantes las movilizaciones del estudiantado colombiano en rechazo a la injerencia extranjera y clerical en la educación, quizá la más importante del 26 de febrero de 1971 en la Universidad del Valle movilización que terminó con el asesinato de al menos 7 estudiantes.
El estudiantado colombiano ha sido actor importante en la lucha por los derechos y la libertades, su capacidad de movilización y de lucha le han significado la estigmatización fuertes persecuciones y una oleada de violaciones a los Derechos Humanos incluidas asesinatos, detenciones arbitrarias, desapariciones, tortura, exilio y desplazamiento. Está fuerte persecución, se tradujo en un reflujo del movimiento estudiantil desde mediados de la década del 80 hasta finales de la primera década del siglo XXI, especialmente durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez y su política de seguridad nacional.
Hacia el 2011 el movimiento estudiantil se recupera, y surge una nueva generación de dirigentes estudiantiles en la lucha, que rechazaban la reforma a la ley 30/92, la MANE (Movimiento Amplio Nacional Estudiantil), fue la organización que promovió un potente movimiento estudiantil que durante los siguientes años, se convirtió en un importante actor político del estudiantado colombiano promoviendo la defensa de la educación pública y la ampliación de su cobertura. Posteriormente y durante el gobierno de Iván Duque en el año 2018, el movimiento estudiantil universitario, protagonizó el paro nacional universitario que durante cuatro meses desplegó una importante capacidad organizativa y de creatividad cultural, desarrollando nuevas y pacíficas formas de movilización en rechazo a la crisis universitaria, surgida de una clara desfinanciación por parte del gobierno que con claros intereses neoliberales seguía apostando por la privatización de la educación superior.
Y desde ese momento y hasta el denominado estallido social en el año 2021 los estudiantes fueron protagonistas de unas importantes movilizaciones que culminaron en el denominado “estallido social”, un levantamiento social y popular en el que la juventud fue protagonista principal en la movilización sostenida durante varios meses en distintos lugares del país, en rechazo a las violaciones a los Derechos Humanos, la exigencia de la paz, la verdad, justicia, reparación la garantías, no repetición, así como, la denuncia de las desigualdades, la defensa de la educación pública y la profunda impunidad, mientras se sostenía la corrupción por parte del gobierno de Iván Duque. Esta movilización derivó en la conquista para el movimiento social y popular en el primer gobierno progresista elegido tras un amplio respaldo popular.
En el ejercicio de este gobierno popular se intentaron implementar reformas que las élites sabotearon de distintas maneras combinando todas las formas de bloqueo institucional, desprestigio a través de los grandes medios de comunicación, y señalamientos y hostigamientos contra el gobierno y sus principales propuestas de transformación y de cambio que no fueron otra cosa que interpretar el clamor popular de muchos años de movilización social.
Hoy el país está inmerso en un profundo debate político e ideológico que se disputa la continuidad del proyecto progresista de transformaciones y cambios mientras que las élites intentan con distintas maniobras y prácticas políticas que incluso han apelado a la injerencia extranjera para impedir que el proyecto popular siga avanzando.
En ese sentido el próximo 21 de junio cuando se realizará la segunda vuelta presidencial, el estudiantado como en muchas otras ocasiones juega un papel decisivo en tanto por su capacidad de movilización, su capacidad pedagógica y creatividad cultural artística, deben jugársela para impedir que llegue al gobierno, la ultraderecha, que como lo ha promovido en su campaña, tiene el propósito de recortar derechos, desmontar todas las conquistas sociales adquiridas durante el primer gobierno progresista en Colombia, entregar la soberanía nacional y los recursos naturales a los intereses de las empresas transnacionales, y desatar una nueva oleada guerrerista, de la cual los jóvenes han sido siempre una de sus víctimas.
Por ello hoy, el llamado es para que la juventud se vuelva a las calles, pero también a las urnas, a respaldar el proyecto encabezado por Iván Cepeda y Aída Quilque para defender la vida, la constitución política, la democracia y la paz. ¡Me la juego por la vida!
Junio 8 de 2026