Alfonso Castillo Garzón
Defensor de los Derechos Humanos
Tras un proceso fraudulento llega al gobierno el sector más atrasado de la clase política colombiana, estrechamente ligada a la corrupción, la mafia y toda suerte de actividades delincuenciales. Ese sector tiene ahora como “estandarte” al ciudadano Norteamericano Abelardo de la Espriella, y con él, han salido a primera escena personajes y discursos que evocan y proclaman sin más, la fe, los credos religiosos los valores la tradición y la moral como formas de la política en esta nueva etapa.
Estos usurpadores de la legitimidad democrática, en campaña electoral usaron la mentira y el miedo como estrategia de marketing político, removiendo en el electorado emociones y restos, dependiendo una idea de familia inexistente, prometieron devolver al país a un tiempo que nunca fue, pero, que se construyó como ideal católico de sociedad apacible, confesional, obediente y respetuosa de la moralidad, que imperó en el país durante muchas décadas, y que estuvo regida por la “urbanidad de Carreño”, pero que no interpreta la realidad social, cultural y política del país en esta época
Esta recurrencia a la moralidad a la fe y a la religiosidad será el método que van a imponer como estilo de gobierno, así, se demostró desde el discurso de posesión, invocando la Consigna “viva Cristo Rey”, misma que en el pasado fue invocada por los “chulavitas”, para asesinar campesinos pobres, durante la época de la violencia en los años 50 en Colombia, ahora con permanentes referencias a la fe católica y a la biblia y desde allí, gobernar para imponer la agenda confesional, regeneradora, moralista, providencial y mesiánica, tratando de elevarla a consigna de combate político-ideológico del nuevo e ilegítimo gobierno.
El peligro de esta estrategia de mezclar, fe religiosa con política gubernamental, puede derivar en lo que probablemente fue la motivación de la renuncia al Ministerio de la Educación de Vivian Morales proveniente de credos religiosos pertenecientes a la iglesia evangélica, pudo haberse sentido “utilizada” o “traicionada” por Abelardo de la Espriella que se sirvió de los votos de las iglesias evangélicas para elegirse, pero una vez posesionado, inclina la balanza en favor de la Iglesia Católica más ortodoxa y conservadora, Y así queda evidenciado con el inmediato nombramiento de su relevo en el Ministerio de la señora Hilva Miriam Hoyos que proviene de un catolicismo clerical aún más conservador, su trayectoria, como jurista en la procuraduría general de la nación ha demostrado ir en contravía de la jurisprudencia colombiana que garantiza los derechos de las mujeres y las diversidades, Y ahora podría usar el poder desde el Ministerio de Educación para prohibir la educación sexual, el respeto a la diversidades, Y regresar al Estado colombiano como un estado confesional y clerical, entre otras cosas haciendo concesiones para que la política educativa sea orientada desde las confesiones religiosas. lo que de seguro, nos regresaría al siglo XIX, y la implementación de prácticas de la inquisición que parecía habíamos superado.
El plan de esta cuadrilla de bandoleros ahora en el gobierno, están apelando a la religión y a la moral, para hacer retroceder en los derechos sociales e individuales conquistados durante el gobierno anterior y que hacen parte de una larga tradición de sectores sociales y populares que lo hicieron en reconocimiento de sus identidades y diversidades, partiendo de las nuevas concepciones en materia de derechos humanos y sociales que también son defendidos por la Constitución Política de 1991, pero que ahora pretenden retroceder al país a épocas de la Constitución de 1886 impuesta en épocas de la regeneración conservadora.
El libreto que quieren establecer tras una falsa “batalla cultural”, no es otra cosa que la distracción que las élites ultra conservadoras de Colombia, en complicidad con el gobierno Norteamericano y el genocida gobierno Israelí, para mientras tanto, sumergirnos en un modelo económico y social en el que la apelación recurrente a la guerra y la violencia, la alianza estratégica en la lucha contra el narcotráfico, justificará la entrega casi regalada, de los recursos naturales que necesitan las economías del mundo para salir al paso a la gran crisis económica o la que actualmente atraviesan.
Entre los libretos de esa distracción se encuentra el regreso de una lucha contra una inexistente ideología de género, para atacar la política pública que promueve el respeto y el derecho a la diversidad y la pluralidad. Así se ha demostrado, en la pretensión que la nueva directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) pretende al ordenar que se borre la expresión “niñas” del lenguaje institucional.
Esta estrategia, es un indicio de cómo las élites apelan al discurso ultraderechista disfrazado de religiosidad para imponer como ahora pretenden hacerlo en Colombia un gobierno con elementos fascistas, todo con el ánimo de poner el poder político al servicio de los intereses de las élites económicas, elevar sus márgenes de utilidad y tomar los recursos del estado para entregar beneficios y subsidios para los más poderosos.
Resulta entonces muy claro que las élites políticas, en su afán por mantener o ampliar privilegios políticos y económicos, son capaces de apelar a través de payasos, a la elaboración de libretos y valiéndose de la tradición religiosa del pueblo colombiano, levanta cruzadas, en favor de la moral pública, olvidando su propia descomposición como clase, que apelaron a la violencia y al saqueo de los recursos públicos durante 200 años que han gobernado el país. Son unos hipócritas de la moral y mercaderes de la religión, a los que poco le importa el bien común, el trabajo en favor de los pueblos y la paz que promueve el verdadero cristianismo. en últimas son mercaderes de la religión.
Afortunadamente, la sociedad colombiana ha elevado su nivel cultural político, y está en mejores condiciones para afrontar esta lucha ideológica, que por supuesto, no enfrenta culturas, sino modelos de desarrollo económico, De un lado el decadente modelo capitalista y en su fase neoliberal, que aboga por la depredación de los recursos naturales para favorecer pequeñas élites económicas cada vez más ricas, frente a un modelo social de desarrollo promovido desde el proyecto progresista en favor de La paz, el desarrollo de la democracia, la diversidad, y la protección de los recursos naturales esenciales para la preservación de la vida humana.
El pueblo colombiano sabrá diferenciar y respetar las creencias religiosas, sin permitir, que este fanatismo religioso nos sumerga en nuevas guerras, que finalmente deriven en la autoproclamación de salvadores o redentores, a los que solo le interesan la vanidad y la avaricia. es eso lo que se esconde detrás de la patria milagro.
Septiembre 15 de 2026

