martes, 30 de junio de 2026

Luna de hiel

 

Luis Alfonso Castillo garzón 

Defensor de los Derechos Humanos.




Colombia eligió a la derecha y esto no quiere decir, que lo hayan hecho en derecho. Llegará al gobierno personaje ligado a la mafia y al paramilitarismo, con estrechos vínculos con el gobierno genocida de Israel y comprometido en profundidad con los intereses del gobierno norteamericano. Ganó comprando votos, aprovechándose de una institucionalidad creada al servicio de los intereses de los más poderosos y de la profunda vulnerabilidad de un electorado despolitizado que vendiendo el voto, también vende ( o peor, regala)  su propio bienestar.


Pero bueno, a lo hecho pecho, La cuadrilla de bandoleros que llega al gobierno a partir del 7 de agosto en Colombia, está integrada por personajes a los que menos le interesa es el progreso y el bienestar del país y su gente, sin duda llegarán al gobierno una cuadrilla de políticos que en los últimos cuatro años lideraron una campaña de prestigio y sabotaje al gobierno progresista, buena parte de ellos han estado históricamente ligado al poder de las élites, al uso de la violencia contra el pueblo que exige derechos y garantías, y sobre todo al saqueo de los recursos públicos para engrandecer sus cuentas bancarias personales y familiares, acumularon usando la violencia a tierras y bienes.


De esta manera debemos prepararnos para que prácticamente a partir de este momento se intensifique una campaña que seguramente empezará desde las comisiones de empalme a través de los cuales escucharemos e informes en las que los representantes del nuevo mafioso gobierno intentarán vender el falso relato, el gobierno saliente dejó el gobierno con la olla raspada o en todo lo que se hizo estuvo mal hecho, y con este argumento, van a justificar revertir, todos los logros y realizaciones, pero particularmente, el avance en las políticas sociales que durante estos cuatro años, dejó instaladas el gobierno progresista, por ejemplo los avances en reforma agraria que tituló miles de hectáreas a familias y comunidades campesinas, la ampliación de cobertura en la educación superior y la matrícula cero, subsidios a los adultos mayores, la restitución de derechos laborales y el sistema de pilares de la reforma pensional, que permite de manera solidaria otorgar apoyos a quienes durante su vida laboral no pudieron cotizar las semanas requeridas para una pensión digna, seguramente el nuevo gobierno y su cuadrilla conformada por los politiqueros de siempre, harán lo posible por inyectarles millones de pesos al sistema de salud para profundizar su privatización sin que ellos se revierta en mejor calidad del servicio.


Pero será en el terreno de los derechos humanos y de la soberanía nacional, donde tendremos los más graves retrocesos. En primer lugar muchos grupos y personas que en el pasado estuvieron ligados al despojo de tierras, montaran dispositivos “legales” o violentos, para quitarle a los campesinos que recibieron títulos durante este gobierno y de nuevo apropiarse de manera de la tierra productiva, envalentonados por un discurso que desde el gobierno criminal y mafioso que se instala, propiciarán el uso de la violencia contra los más pobres. Igual sucederá con el derecho a la protesta, porque seguramente prevalidos de este “apoyo institucional” se creerán con el derecho de salir a impedir la movilización ciudadana usando como ya lo hicieron en el pasado, palos, bala, y otros elementos, que ahora seguro, tendrán el respaldo de una fuerza pública que retomará su conducta de considerar la protesta, como un acto que atenta contra la institucionalidad y el bienestar de los más poderosos. 


Y los recursos naturales serán entregados indiscriminadamente a las transnacionales y gobiernos extranjeros sin respetar la protección del medio ambiente, los derechos de las comunidades y sobre todo, sin preocuparse por la protección de los recursos naturales vitales como la biodiversidad y el agua potable.


Más allá de todo el show que ahora se monta haciendo ultimátums,  lo que vendrá serán indultos y favorecimientos,  claro está con unos grupos mientras se persigue y escarmienta a otros como un típico comportamiento de mafias criminales,  la política criminal estará regida por los intereses norteamericanos y en ese sentido,  se perseguirá a quienes no acaten las directrices del gobierno norteamericano esto todo en materia de producción y tráfico de sustancias ilícitas,  porque para nadie es un secreto que, desde el gobierno norteamericano se ha alentado históricamente a grupos criminales siempre y cuando sean “obedientes” a su política.


Igual sucederá durante el período de “empalme anticorrupción”,  en el que los delegados del nuevo gobierno, que sea dicho de paso, hacen parte de partidos y clanes políticos estrechamente ligados con la  corrupción, que dicen que van a enfrentar pero provienen del Centro Democrático, Cambio Radical, Partido de la U, Que en gobiernos pasados e inclusive en este jugaron roles en los que no dudaron colocar los recursos públicos al servicio del favorecimiento de intereses particulares. Montarán el relato de la “olla raspada y el acabose” en el que el gobierno progresista dejó la institucionalidad,  con ello, justificaran el desmonte de las políticas sociales y los programas que benefician a la población más vulnerable,  alegando estos programas se establecieron sin tener en cuenta la  realidad fiscal y económica del país. 


Desde ese mismo lugar y con ese mismo libreto de la anticorrupción solicitarán la apertura de investigaciones disciplinarias y fiscales contra funcionarios del actual gobierno, buscando su muerte política y eventualmente sanciones económicas, como una forma de castigar el compromiso con el impulso del Plan Nacional de Desarrollo fijado por el gobierno saliente.


Un aspecto preocupante, que ya empieza a percibirse en la política colombiana,  es la manera en que ciertos grupos, proclives a una ideología fascista y violenta,  ahora van a aprovechar para desatar una huevada estigmatización, mentira y señalamientos contra líderes sociales, que respaldaron el proyecto progresista,  esto para que sean objeto de persecuciones judiciales seguramente,  pero sobre todo para colocarnos el estado de vulnerabilidad frente a grupos de fanáticos que ahora se sentirán con el derecho y el respaldo gubernamental para agredir y violentar a quienes han promovido el desarrollo de las políticas sociales, la construcción de la democracia y la búsqueda de la paz.


Sin embargo y en medio de lo que parece un periodo oscuro,  las condiciones que hoy tiene el país para enfrentar esta arremetida de la ultraderecha fascista, no pueden desconocerse,  ha crecido el número de personas y organizaciones que son más conscientes de la realidad política y la necesidad de ejercer el derecho a la movilización en defensa de los intereses colectivos,  igualmente en el panorama internacional y apreciar de una aparente fortaleza del gobierno Norteamericano, es necesario recordar que este se encuentra en el período de mayor fragilidad y debilidad política,  dada la crisis política, social, económica y moral que atraviesa actualmente.


Finalmente recordar,  que el pueblo colombiano,  ha soportado y resistido periodos más tenebrosos,  y ha sido capaz de sobreponerse,  y construir alternativas democráticas decentes,  en defensa de lo colectivo, lo público y el estado social de derecho. 


Bogotá 29 de junio de 2026.




sábado, 27 de junio de 2026

Perdimos, pero a lo bien, ganamos.

Alfonso Castillo Garzón

Defensor de los Derechos Humanos 



Por estos días muchos compañeros y compañeras, dirigentes, activistas y simpatizantes del proyecto progresista han mostrado una tristeza e incluso mucha rabia, lágrimas desde lo más profundo de las emociones, por los resultados electorales del 21 de junio. Se han expresado sentimientos de frustración, impotencia e incluso, algunos con la determinación de jugársela en todo por el todo, salir a “romperla a las calles”, sentimiento que está justificado en haber hecho un trabajo consciente y con mucho compromiso, del lado de la razón, la verdad y la justicia social, una “Tusa Cepedista” que conlleva aun pasados varios días y habiendo escuchado el reconocimiento de la pérdida de las elecciones a muchos les cuesta aceptarlo.

Sin embargo y con la misma emoción y pasión, me dirijo a quienes asumieron la campaña como un proyecto de vida, distribuyeron volantes, organizaron chocolatadas y ollas comunitarias, pegaron los carteles, se montaron a las chivas, hicieron la pedagogía calle a calle, casa a casa, montaron jornadas culturales y deportivas, caravanas, se desempeñaron como testigos o como apoyo logístico, a quienes trabajaron todos los días y a quienes “caparon” horas de trabajo, para ser voluntarios de campaña, les digo que ninguno de esos esfuerzos fue en vano, apostamos por la defensa de los derechos y ampliarlos, para las mayorías más vulnerables, incluso aquellas que habiendo obtenido beneficios de esa ampliación de derechos, se pusieron del lado contrario de la historia.


Quienes recibieron las credenciales para gobernar el país en los próximos cuatro años, lo hicieron manipulando la emocionalidad de la gente diciendo mentiras apelando a los recursos de potencias extranjeras y con toda seguridad a recursos económicos obtenidos de sectores a quienes necesitan a un pelele en el gobierno para seguir robando los recursos públicos Y con toda seguridad otorgando beneficios a quienes se dedican a los negocios ilícitos. Ganaron porque se apoyaron en un sistema electoral y político corrupto en el que la institucionalidad se pone al servicio de los intereses de los más poderosos. Abelardo y su pandilla, reciben una credencial para devolver al país a la guerra, la misma que tanto dolor, tristeza muertes le ha causado al país por 70 años, esa camarilla llega al poder para mercantilizar los derechos y para que el acceso a ellos, sólo sea para quienes tienen los recursos económicos para pagarlos, porque privatizarán y venderán al mejor postor, lo que es público y pertenece a todos, para beneficiar a unos pocos. Ellos entregarán nuestros recursos para que la avaricia y voracidad de los imperios económicos saqueen nuestros recursos naturales y contaminen las aguas de nuestros ríos, y de paso también privaticen el derecho al agua potable. Ganaron para permitir que las élites corruptas que gobernaron este país durante cerca de 200 años para enriquecerse continúen haciéndolo, en medio de la impunidad la violencia para contener a quienes reclaman el acceso a sus derechos. 


Por eso compañero y compañera quiero invitarle, para que su tristeza se convierta en un acto de fortaleza, para continuar la lucha, como lo han señalado Gustavo Petro e Iván Cepeda en un proyecto para defender la vida, la paz, la naturaleza, la dignidad, la soberanía y la libertad.


El pasado 21 de junio eventualmente no elegimos presidente, y eso por supuesto nos genera esta sensación de impotencia, el país se merece continuar la lucha por profundizar los derechos, las reformas y el cambio social en favor el fortalecimiento de la democracia, la construcción de la verdad ,la lucha contra la impunidad y la memoria histórica en favor de los derechos de las víctimas.


Pero a lo bien, ganamos en dignidad, y con ella vamos a prepararnos desde la pedagogía para trabajar en el fortalecimiento de la organización de un movimiento político en defensa de esos altos ideales, la tarea es organizar los comités desde el barrio, la empresa, el colegio, la universidad, la comuna, la ciudad. Seducir y conquistar al pueblo para que respalde las propuestas que de manera auténtica luchando por los derechos de las mayorías, este debe ser un ejercicio que fortalezca la educación política, que venza la indiferencia y el apoliticismo, que le enseña a la gente que vender el voto, como sucedió en esta campaña electoral, solo trae profundización de las desigualdades y aumento de la pobreza, no solo económica, sino moral. explicarles que la indiferencia con la política y con el país, trae consecuencias para ellos, pero en especial, para el futuro de sus hijos. Nuestra tarea ahora entonces, es organizar, concientizar y movilizar en las calles, para que los corruptos, sepan que desde esta oposición democrática a su gobierno mafioso, criminal y apátrida, retomaremos el poder desde lo local y lo popular, que ganaremos las elecciones de octubre de 2027 y desde allí preparemos las condiciones para recuperar para el movimiento progresista democrático y popular las elecciones del año 2030.


De esta manera compañero y compañera, desde esta tribuna quiero invitarle fraternalmente a no desanimar la lucha, a convocar las asambleas por barrios y localidades, municipios y constituir esta fuerza de la esperanza y la dignidad, de que la rabia, sea el cimiento de un proyecto organizado de largo aliento. Nos vemos en la organización consciente. Porque desde aquí representamos el voto decente,  el que no se vende, el que no se tuerce,  el que cree en el país y los derechos de su gente. Ganamos, porque cuando se “gana” con el miedo, la mentira, el engaño y la trampa, no es ganar, eso es pura cultura traqueta y de bandido, y un día se entenderá.




Junio 25 de 2026


jueves, 25 de junio de 2026

Perdimos por culpa de …



Alfonso Castillo Garzón

Defensor de los Derechos Humanos 



Reconocida la pérdida de las elecciones por parte del candidato presidencial Iván Cepeda y Aida Quilcue, han aparecido todo tipo de análisis sobre los resultados y las responsabilidades individuales y colectivas, por no haber podido alcanzar los objetivos propuestos de elegir un segundo gobierno progresista en Colombia. Entre esos balances hay algunos que son hechos con mucha responsabilidad y habrá que tener en cuenta los elementos que se plantean en ellos para que desde los sectores alternativos se hagan Las respectivas evaluaciones y se corrijan lo que eventualmente pudieron ser errores que no permitieron consolidar el proyecto progresista en el país.


Sin embargo, también hay cantidad de “análisis” de opinadores que deposiciones bastante facilistas,  hacen observaciones y comentarios que intentan trasladar la responsabilidad a los sectores de izquierda, de haber permitido a Abelardo de la Espriella y lo que seguramente será un mandato de retrocesos democráticos para el país, esos comentarios también involucran al presidente de la república Gustavo Petro.


Sin duda alguna y reconociendo de manera autocrítica los errores que se cometieron fueron muchos,  tienen que ver con la estrategia de campaña,  con la poca eficacia para comunicar los logros del gobierno con la propia campaña presidencial,  también a los estilos personalistas o arrogantes de algunos dirigentes de la campaña, o también como dicen algunos a la falta de transmitir emocionalidad por parte del candidato,  Y seguramente todos esos comentarios tienen algo que ver con los resultados. 


Sin embargo, también es justo preguntar a algunos de estos “analistas”, que ahora aparecen para buscar culpables por el no triunfo del candidato del progresismo, dónde estaban para contribuir a la difusión de las propuestas,  o al menos  para apoyar el desarrollo de las actividades de campaña,  e incluso para utilizar esas mismas tribunas que hoy usan para hacer balances desde la barrera,  porque no denunciaron los riesgos que significaba para la democracia colombiana la candidatura de la ultraderecha pro-fascista.


Hoy resulta fácil encontrar culpables,   no obstante es necesario señalar las condiciones en las que adelantamos la campaña electoral, estamos enfrentando la determinación del gobierno norteamericano, que claramente hizo intervención e injerencismo en la campaña, porque no le convenía en sus intereses geoestratégicos que Colombia continuará gobernada por un proyecto progresista, cuando justamente, como parte de la fórmula para salir de la crisis que actualmente atraviesa el gobierno de los Estados Unidos, está centrada en  la consolidación del Escudo de las Américas, para seguir saqueando los recursos naturales de América Latina y de paso también liquidar el futuro progresista en Brasil. 


También es necesario tener en cuenta que esta es parte de una estrategia del gobierno norteamericano para contrarrestar el avance de la influencia China en América Latina. Hoy el gobierno norteamericano tiene el control político en los gobiernos de Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Paraguay, Panamá, Salvador y Honduras y en ese sentido un gobierno progresista en Colombia resulta siendo una anomalía que hay que corregir, y poder consolidar el avance en La derrota del progresismo en América Latina teniendo claras intenciones de sofocar al gobierno revolucionario en Cuba y luego seguramente también hacerlo con el gobierno popular en Nicaragua sin descartar las pretensiones que pueda tener para desestabilizar el gobierno progresista en México. y Todo lo anterior será necesario incluir de este ejercicio también se desarrolla con la influencia e injerencia del gobierno genocida de Israel,  al cual seguramente el gobierno electo de Colombia le brindará todo su apoyo y complicidad.,


Un segundo aspecto que es necesario tener en cuenta es que ciertamente con el apoyo tanto del gobierno norteamericano como de un sector de los empresarios colombianos hubo un fuerte dispositivo económico que por supuesto, no será fácil demostrar, pero desarrolló un plan en muchas regiones del país de compra de votos,  esta es una forma tradicional de la política en Colombia pero que en esta ocasión fue elevada a proporciones mucho más grandes.  A esto hay que añadir, que hay una determinación también de una parte de las élites políticas colombianas de no permitir que se continúe profundizando el modelo progresista en Colombia. Por miedo pero sobre todo por esa actitud clasista de ese sector de las élites colombianas dar un chance para un segundo gobierno progresista resulta francamente inaceptable.


No puede pasarse por alto, que hay un sistema político y particularmente un sistema electoral fácilmente permeable a la corrupción y en el que tradicionalmente en Colombia la institucionalidad ha saltado las normas de la transparencia electoral y el respeto a la voluntad popular, básicamente porque el sistema está controlado por los mismos politiqueros que necesitan beneficiarse de un sistema atrasado, en el qué parte del proceso electoral, está entregado a manos de empresas transnacionales las cuales no hacen visible  para los actores electorales el total de la información que permita las auditorías tecnológicas necesarias.


Un asunto no menos importante que es bueno considerar, es la gran vulnerabilidad del electorado colombiano, tradicionalmente el colombiano es apático a la participación político electoral y en cambio ha estado permeable a todas las formas de corrupción del voto por eso cada proceso electoral está acompañado de múltiples denuncias e incluso las campañas institucionales hablan de salirle al paso a la venta del voto.  Esta situación se explica básicamente por una precaria cultura política, que será necesario también empezar a trabajar para los próximos procesos electorales, pero fundamentalmente, debido a una también precaria situación económica que en muchas regiones del país termine haciendo que la gente vea en la participación electoral ana “oportunidad” para conseguir algunos pesos favoreciendo la intención de un determinado candidato. 


Por esta razón por supuesto que hay que reconocer autocríticamente que en el desarrollo de la campaña se cometieron errores pero no es justo que intente ahora explicarse los resultados tratando de señalar que lo que faltaba era que el candidato saliera vestido de arlequín bailando salsa choque en una tarima o que hablara trivialidades en sus discursos.  Estos comentarios minimizan la grandeza de los resultados,  se trata de casi 13 millones de colombianos y colombianas, que apostaron por la defensa de la vida y por una propuesta política que apuntaba a fortalecer la democracia y la ampliación de los derechos sociales,  que persistía en la búsqueda de la paz y de la memoria,  defendía el medio ambiente y tenía en la perspectiva política un proyecto ético que se centraba en la lucha contra la corrupción y por eso no vale que ahora se plantee que por qué no hicimos alianzas con distintos sectores que nos garantizaran ganar la presidencia,  porque no se trataba de ganar a cualquier precio, cuando justamente lo que se promovía era un proyecto distinto alejado de las maquinarias. 


contrario a cualquier idea de derrota, los resultados electorales de este 21 de junio son la reafirmación de una victoria, que muestra el crecimiento político del proyecto alternativo con la formula gustavo Petro y Francia Márquez que en la elección de 2022 8.527768 votos en primera vuelta y en segunda se logran 11.281.013 votos que permitieron la elección por primera vez de un gobierno progresista, y en 2026 se obtienen para la formula Ivan Cepeda - Aida Quilcue se logran 9.688.361 en mayo 31 y se alcanzan 12.708.712 votos que representan un crecimiento cercano a los 3 millones de nuevos respaldos a un proyecto que enfrento todas la adversidades institucionales, la mala prensa y una arremetida Anti Petrista, y la determinación de todos los podres de la elite en alianza con el gobierno norteamericano y el genocida gobierno de Israel. y esto antes que derrotara es un triunfo popular.


A esto hay que sumar una bancada parlamentaria significativa que en últimas de cuentas, representa que hay un crecimiento en el respaldo popular a un proyecto alternativo y progresista,  quedarnos en buscar culpables es no ver que este proyecto ha tenido unos crecimientos importantes y ahora el gran desafío es convertir ese crecimiento en una capacidad de movilización organización lucha y resistencia contra un gobierno mafioso y corrupto que de seguro intentará desmontar las conquistas sociales del gobierno de Gustavo Petro, pero sobre todo tratará de imponer un régimen autoritario, antidemocrático y de entrega de la soberanía nacional a intereses extranjeros.


El desafío entonces ahora es como desde los sectores democráticos y progresistas salimos a fortalecer un proyecto organizativo desde la alianza por la vida, que nos permita preparar de manera sistemática, la participación política, para ejercer  el derecho a una oposición con argumentos y coherencia política,  pero sobre todo, el gran desafío está en organizar el movimiento político o partido, que permita preparar las condiciones para que en las próximas elecciones territoriales del mes de octubre del año 2027 podamos desarrollar un ejercicio democrático, escoger los mejores candidatos y candidatas para participar en dichas elecciones territoriales, también poder consolidar el partido político o movimiento, con las capacidades para desarrollar un potente proceso de pedagogía política, que permita la formación critica de el pueblo y prepararlo para que esa participación en la política se haga de manera organizada y sistemática.


Bogotá 25 de junio de 2026.





miércoles, 17 de junio de 2026

¿Con quién le irá mejor al país?

Alfonso Castillo Garzon

Defensor de los Derechos Humanos


A tan sólo 4 días de la elección presidencial en segunda vuelta, para decidir en cabeza de quién estará el gobierno en los próximos cuatro años y en medio de una profunda polarización política, que no es cosa distinta que la continuidad de una profunda fractura ideológico-política que ha tenido el país durante buena parte del siglo XX y lo corrido del siglo XXI,  y que se profundizó durante la discusión del plebiscito por la paz en octubre el año 2016, a través del cual, el país se puso en la disyuntiva de aprobar o no el acuerdo final de paz ,elaborado en un proceso de negociación entre la extinta guerrilla de las FARC - EP y el gobierno colombiano de Juan Manuel Santos. 


Como parte de esa polarización, el país político discute un asunto que no es de poca monta, se trata de decidir cuál será el rumbo político y social que tendrá Colombia en el próximo cuatrienio.  De un lado la candidatura del defensor de los Derechos Humanos Iván Cepeda que plantea un modelo de continuidad y profundización de las reformas emprendidas durante el primer gobierno progresista de Colombia,  con un programa de que plantea una lucha contra la corrupción, la defensa del medio ambiente, y la persistencia en la búsqueda de la paz,  por supuesto, defendiendo la autonomía y la soberanía nacional.  De otro lado está la candidatura de quien valiéndose de las redes sociales y con un discurso entre mesiánico y delirante, ha apelado a la política como un show y un espectáculo mediático, con mensajes efectistas, que exaltan la continuidad de la guerra,  la entrega de los recursos naturales a intereses extranjeros,  el odio al opositor político, el irrespeto a las identidades culturales, desde un discurso patriarcal, que en todo caso no muestra por ningún lado la decencia en la política.


Así, las dos candidaturas representan proyectos de país distintos,  Iván Cepeda y Aída Quilcué, promueven un proyecto que privilegia la vida que busca superar las desigualdades y las inequidades sociales, económicas y políticas, mientras que de el otro lado, la candidatura exalta los valores proclives a un neofascismo criollo y a un falso discurso para disminuir el tamaño del estado, y lucha frontal contra la delincuencia,  cuando el mismo, tiene entre sus antecedentes en su labor profesional, exaltación de esa delincuencia de la cual se ha lucrado, al punto de hacerlo una persona con mucho poder económico, que da muestras de no tener escrúpulos, tanto que habla de “extirpar a la izquierda”, en un país que por años ha sufrido la estigmatización y el genocidio contra las ideas progresistas y democráticas y que ha costado el genocidio de movimientos políticos como la Unión Patriótica, A luchar y Frente Popular, pero que también se ha extendido a prácticas etnocidas,  con aniquilamiento a comunidades afrodescendientes e indígenas a lo largo y ancho del país, así como, prácticas de violencia política y social contra las comunidades sexualmente diversas e incluso con prácticas instaladas socialmente como el feminicidio.


Lo que se disputa en las elecciones del próximo 21 de junio, es si el país va a mantener un gobierno que piensa en ampliar los derechos de las mayorías, o se gobierna para defender los intereses del proyecto neoliberal, privilegiar las élites y por tanto mantener la violencia y la guerra como método politico, para desde el miedo, seguir gobernando en beneficio de unos pocos.


De esta manera, ante la reiterada pregunta de ciudadanos indecisos o no suficientemente informados, ¿Con quién le irá mejor al país? Es importante tener en cuenta que la respuesta a este interrogante, siempre estará asociada a los intereses de distintos sectores sociales y económicos. Si gobierna el candidato de la ultraderecha, vinculado a intereses extranjeros, nexos con sectores del paramilitarismo y de los grandes grupos económicos, entonces a ellos les irá muy bien, porque seguirá reinando la impunidad, la mentira y la ampliación de privilegios económicos para los grupos más poderosos, esto en detrimento de los derechos y garantías democráticas. Si gobierna un proyecto progresista, encabezado por Iván Cepeda y Aída Quilcué, al país de los colombianos de a pie, al pueblo trabajador, a los campesinos, a los excluidos de siempre, a las mujeres y jóvenes, a niños y niñas, a las diversidades sexuales, a miles de colombianos en situación de discapacidad funcional, a los adultos mayores, a pensionados, a indígenas y comunidades afrocolombianas,  a millones de víctimas del conflicto armado, a todos ellos les irá mejor, porque el progresismo como proyecto político ha luchado históricamente por conquistar y ampliar los derechos para estas mayorías, además de luchar por ampliar las libertades democráticas y políticas, persistir en la construcción de la paz como eje para el desarrollo social, político y económico del país, se continuará trabajando para derrotar la corrupción y la impunidad, al tiempo que se fortalecerá la lucha por la memoria y la verdad histórica.


Este 21 de junio, más allá de pensar de manera individual como me puede ir, con uno u otro tipo de gobierno, es necesario que pensemos  colectivamente en Colombia, en la protección del medio ambiente y de los recursos naturales al servicio del desarrollo nacional, y en este sentido el proyecto progresista que aspira a continuar gobernando y derrotar el proyecto elitista que solo está pensando en mantener privilegios a los más poderosos. Es momento de apropiarnos del mayor espíritu democrático y salir a defender vida, dignidad, justicia y paz.


Bogotá, 17 de junio de 2026



Luna de hiel