Alfonso Castillo
Cada día es más grave la situación de derechos humanos en Colombia, aumentan de manera alarmante las cifras de asesinatos, masacres, amenazas y brutal represión policial ante cada movilización ciudadana demandando respeto a los derechos humanos o demandando atención a problemáticas sociales, todo al mismo tiempo que el sub Presidente Iván Duque, responde con negacionismo, desprecio e indiferencia, el clamor del pueblo que en las calles le está exigiendo que gobierne y asuma el compromiso de implementar el acuerdo de paz, que este mes cumple cuatro años esperando que inicie por fin a cumplirse.Y es que según las cifras de Indepaz, entre el 1° de enero y el 3 de nov del año 2020 se han perpetrado 71 masacres que causaron el asesinato de 282 personas siendo los departamentos de Antioquia, Cauca y Nariño los más afectados, igualmente fueron asesinado s 251 líderes y lideresas y 51 firmantes del acuerdo de paz también han sido asesinados en el mismo periodo, estas cifras deben complementarse con la manera brutal, que cada vez responden las fuerzas policiales y militares para contener la indignación ciudadana y que también terminaron en múltiples asesinatos con el objetivo de sembrar intimidación y miedo, no obstante este panorama de muerte, y represión miles de colombianos: Trabajadores, campesinos, estudiantes, organizaciones de mujeres, víctimas, y firmantes del acuerdo de paz, han salido a las calles a rechazar la violencia, proponiendo un dialogo directo con el sub presidente, solicitudes a las cuales sistemáticamente el gobierno se han negado a establecer canales de conversación y más aún, ha actuado con gran indiferencia, arrogancia y fortaleciendo el negacionismo frente a los hechos de violencia que se presentan en el país.
Pero no sólo se trata del aumento numérico de asesinatos, masacres y represión policial, igualmente durante este periodo se ha incrementado el número el panfletos amenazantes en distintas ciudades del país firmados por las Águilas Negras entre otros grupos paramilitares, que a través de listados de líderes y lideresas sociales y organizaciones a los cuales se declaran objetivos militares, también lo han hecho con ciudadanos de distintas ciudades del país, tratando de crear un ambiente de zozobra o desestimular la creciente ola de movilizaciones que se preparan para rechazar la políticas económicas, las violaciones a los derechos humanos y en general la ausencia gubernamental frente a los algunos problemas que vive el pueblo. Se trata también de un cambio en la calidad de las amenazas y los asesinatos, por cuanto o en los hechos más recientes figuran en estos panfletos amenazantes, integrantes de las direcciones políticas de organizaciones de oposición política y de las más importantes organizaciones sociales del país, al mismo tiempo que los asesinatos se han enfocado en dirigentes políticos de sectores alternativos y de oposición al gobierno de Iván Duque.
Este panorama es el más claro
indicativo de que el país perdió la perspectiva democrática hace mucho tiempo,
y ahora está gobernado por una cúpula genocida y mafiosa que está generando todas
las condiciones para el establecimiento de una dictadura civil de carácter
neofascista, desde el cual se ordenan perfilamientos contra dirigentes de
oposición, se fortalece las acciones de la inteligencia militar y espionaje
contra organizaciones sociales vinculadas a los procesos de movilización en una
clara violación de las convenciones internacionales sobre derechos humanos y
derechos civiles y políticos, igualmente queda en evidencia que el actuar de la
fuerza pública en el país continúan actuando a partir de la doctrina del “enemigo
interno” y la Seguridad Nacional prácticas impuestas por el gobierno de los Estados
Unidos y aceptadas dócilmente por sectores de las élites gobernantes y el alto mando
militar y a través de la cual se promueve una intolerancia a la protesta social
y sigue promoviendo una práctica anticomunista,
que alienta al interior de las Fuerza Militares un tratamiento de
amenaza y enemigo político a todos aquellos sectores que promueven la exigencia
de derechos o a quienes promuevan un proyecto político alternativo que desmonte
los privilegios históricos de las elites dominantes en Colombia.
Detrás de este genocidio
reciente, están el partido de gobierno Centro Democrático e incluso
funcionarios del gobierno de Iván Duque que con gran descaro han justificado o
desconocido el incremento de la violencia política en el país, se trata de un
plan de intimidación, amedrentamiento y desestructuración de las organizaciones
sociales y políticas, con el propósito de sabotear la participación de los
sectores alternativos en la campaña electoral del año 2021 – 2022, se trata de
debilitar la influencia de sectores distintos a los partidos de gobierno, y
contener la tendencia creciente de respaldo popular a las propuestas
alternativas.
No obstante, la grave situación,
el pueblo colombiano a través de múltiples organizaciones sociales y políticas
de oposición, han mostrado su determinación para enfrentar el autoritarismo, la
violencia y la impunidad, la sistematicidad y número de movilizaciones que se
han registrado en el último periodo a lo largo y ancho del país, dan cuenta de
un pueblo que se cansó de los abusos del poder, de la guerra y de la ineptitud
de las élites gobernantes, por eso, en cada movilización han crecido las voces
que denuncian el gobierno de genocida, fascista, narcotraficante y corrupto,
estas voces sin duda alguna, seguirán creciendo y tendrán un nuevo escenario de
movilización el próximo 19 de noviembre en el marco en la conmemoración del
primer aniversario del paro nacional.

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