Luis Alfonso Castillo garzón
Defensor de los Derechos Humanos.
Colombia eligió a la derecha y esto no quiere decir, que lo hayan hecho en derecho. Llegará al gobierno personaje ligado a la mafia y al paramilitarismo, con estrechos vínculos con el gobierno genocida de Israel y comprometido en profundidad con los intereses del gobierno norteamericano. Ganó comprando votos, aprovechándose de una institucionalidad creada al servicio de los intereses de los más poderosos y de la profunda vulnerabilidad de un electorado despolitizado que vendiendo el voto, también vende ( o peor, regala) su propio bienestar.
Pero bueno, a lo hecho pecho, La cuadrilla de bandoleros que llega al gobierno a partir del 7 de agosto en Colombia, está integrada por personajes a los que menos le interesa es el progreso y el bienestar del país y su gente, sin duda llegarán al gobierno una cuadrilla de políticos que en los últimos cuatro años lideraron una campaña de prestigio y sabotaje al gobierno progresista, buena parte de ellos han estado históricamente ligado al poder de las élites, al uso de la violencia contra el pueblo que exige derechos y garantías, y sobre todo al saqueo de los recursos públicos para engrandecer sus cuentas bancarias personales y familiares, acumularon usando la violencia a tierras y bienes.
De esta manera debemos prepararnos para que prácticamente a partir de este momento se intensifique una campaña que seguramente empezará desde las comisiones de empalme a través de los cuales escucharemos e informes en las que los representantes del nuevo mafioso gobierno intentarán vender el falso relato, el gobierno saliente dejó el gobierno con la olla raspada o en todo lo que se hizo estuvo mal hecho, y con este argumento, van a justificar revertir, todos los logros y realizaciones, pero particularmente, el avance en las políticas sociales que durante estos cuatro años, dejó instaladas el gobierno progresista, por ejemplo los avances en reforma agraria que tituló miles de hectáreas a familias y comunidades campesinas, la ampliación de cobertura en la educación superior y la matrícula cero, subsidios a los adultos mayores, la restitución de derechos laborales y el sistema de pilares de la reforma pensional, que permite de manera solidaria otorgar apoyos a quienes durante su vida laboral no pudieron cotizar las semanas requeridas para una pensión digna, seguramente el nuevo gobierno y su cuadrilla conformada por los politiqueros de siempre, harán lo posible por inyectarles millones de pesos al sistema de salud para profundizar su privatización sin que ellos se revierta en mejor calidad del servicio.
Pero será en el terreno de los derechos humanos y de la soberanía nacional, donde tendremos los más graves retrocesos. En primer lugar muchos grupos y personas que en el pasado estuvieron ligados al despojo de tierras, montaran dispositivos “legales” o violentos, para quitarle a los campesinos que recibieron títulos durante este gobierno y de nuevo apropiarse de manera de la tierra productiva, envalentonados por un discurso que desde el gobierno criminal y mafioso que se instala, propiciarán el uso de la violencia contra los más pobres. Igual sucederá con el derecho a la protesta, porque seguramente prevalidos de este “apoyo institucional” se creerán con el derecho de salir a impedir la movilización ciudadana usando como ya lo hicieron en el pasado, palos, bala, y otros elementos, que ahora seguro, tendrán el respaldo de una fuerza pública que retomará su conducta de considerar la protesta, como un acto que atenta contra la institucionalidad y el bienestar de los más poderosos.
Y los recursos naturales serán entregados indiscriminadamente a las transnacionales y gobiernos extranjeros sin respetar la protección del medio ambiente, los derechos de las comunidades y sobre todo, sin preocuparse por la protección de los recursos naturales vitales como la biodiversidad y el agua potable.
Más allá de todo el show que ahora se monta haciendo ultimátums, lo que vendrá serán indultos y favorecimientos, claro está con unos grupos mientras se persigue y escarmienta a otros como un típico comportamiento de mafias criminales, la política criminal estará regida por los intereses norteamericanos y en ese sentido, se perseguirá a quienes no acaten las directrices del gobierno norteamericano esto todo en materia de producción y tráfico de sustancias ilícitas, porque para nadie es un secreto que, desde el gobierno norteamericano se ha alentado históricamente a grupos criminales siempre y cuando sean “obedientes” a su política.
Igual sucederá durante el período de “empalme anticorrupción”, en el que los delegados del nuevo gobierno, que sea dicho de paso, hacen parte de partidos y clanes políticos estrechamente ligados con la corrupción, que dicen que van a enfrentar pero provienen del Centro Democrático, Cambio Radical, Partido de la U, Que en gobiernos pasados e inclusive en este jugaron roles en los que no dudaron colocar los recursos públicos al servicio del favorecimiento de intereses particulares. Montarán el relato de la “olla raspada y el acabose” en el que el gobierno progresista dejó la institucionalidad, con ello, justificaran el desmonte de las políticas sociales y los programas que benefician a la población más vulnerable, alegando estos programas se establecieron sin tener en cuenta la realidad fiscal y económica del país.
Desde ese mismo lugar y con ese mismo libreto de la anticorrupción solicitarán la apertura de investigaciones disciplinarias y fiscales contra funcionarios del actual gobierno, buscando su muerte política y eventualmente sanciones económicas, como una forma de castigar el compromiso con el impulso del Plan Nacional de Desarrollo fijado por el gobierno saliente.
Un aspecto preocupante, que ya empieza a percibirse en la política colombiana, es la manera en que ciertos grupos, proclives a una ideología fascista y violenta, ahora van a aprovechar para desatar una huevada estigmatización, mentira y señalamientos contra líderes sociales, que respaldaron el proyecto progresista, esto para que sean objeto de persecuciones judiciales seguramente, pero sobre todo para colocarnos el estado de vulnerabilidad frente a grupos de fanáticos que ahora se sentirán con el derecho y el respaldo gubernamental para agredir y violentar a quienes han promovido el desarrollo de las políticas sociales, la construcción de la democracia y la búsqueda de la paz.
Sin embargo y en medio de lo que parece un periodo oscuro, las condiciones que hoy tiene el país para enfrentar esta arremetida de la ultraderecha fascista, no pueden desconocerse, ha crecido el número de personas y organizaciones que son más conscientes de la realidad política y la necesidad de ejercer el derecho a la movilización en defensa de los intereses colectivos, igualmente en el panorama internacional y apreciar de una aparente fortaleza del gobierno Norteamericano, es necesario recordar que este se encuentra en el período de mayor fragilidad y debilidad política, dada la crisis política, social, económica y moral que atraviesa actualmente.
Finalmente recordar, que el pueblo colombiano, ha soportado y resistido periodos más tenebrosos, y ha sido capaz de sobreponerse, y construir alternativas democráticas decentes, en defensa de lo colectivo, lo público y el estado social de derecho.
Bogotá 29 de junio de 2026.


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