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20 años de la constitución de 1991.

20 años de la constitución de 1991.
CELEBRACION  O FRUSTRACION ?
Por Iván Cárdenas

El sueño de la generación que impulso a finales de la década de los 80 del siglo pasado, al proponerse la transformación de la centenaria Constitución Colombiana de 1886, que no interpretaba la realidad del país, no era otro que, dotar a la nación de una herramienta, que serviría para derrotar la violencia que precisamente durante la década de los 80 adquirió riesgos gravísimos en el país, con un país tomado por las mafias del narcotráfico, y así mismo, consolidara la democracia como mecanismo para afrontar los retos del siglo XXI.

No obstante la Revolución pacifica que provoco la nueva constitución de 1991 (Julio 4), con la creación de una nueva manera de concebir la sociedad colombiana, en especial, al establecer un importante catalogo de Derechos Fundamentales, la creación de la Acción de Tutela, el reconocimiento de los de los derechos políticos a pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes, a mujeres y jóvenes, concebir la libertad religiosa y la configuración de un nuevo concepto de soberanía,  la que recae ahora en el pueblo.

No se logro concretamente el anhelo de un país incluyente, al mantener intacto el régimen económico del país, e incluso, fortalecer el desarrollo del modelo económico neoliberal, que como  hoy se reconoce, ha profundizado la pobreza y la decadencia económica del país, que se postro impávido a los intereses y rapiña de transnacionales y Banca Internacional.

Sin embargo, lo importante no es lo escrito, si no los resultados, 20 años después, la constitución del 1991, deja un sin sabor o una sensación encontrada entre el regocijo de haber sido parte de este de este momento, desde el movimiento de la séptima papeleta, que le impuso a la clase política de ese entonces, la necesidad de convocar una asamblea constituyente que lograra la Paz anhelada por el Pueblo Colombiano. Pero también llega la sensación de frustración, por no haber concretado este sueño colectivo.

Ciertamente la constitución del 91, deja ese vacío e importancia al constatar que no se logro, ni la Paz, ni mejora la situación de Derechos Humanos, ni disminuyo la pobreza, básicamente la constitución del 91, abrió  las puertas del país para el desarrollo pleno del Neoliberalismo y con el entrega el país a mezquinos  intereses de transnacionales, que impusieron un régimen laboral que condujo al país, al desempleo, la inestabilidad, la tercerización, al mismo tiempo la privatización que se impuso, acelero la espiral de la violencia, se acentuó el modelo paramilitar, utilizado para acelerar el despojo de las tierras y territorios del campo y los campesinos, que ha afectado a más de cinco millones de colombianos del campo.

Este esquema de privatización y violencia se ha venido incrementando en estos 20 años y aunque se realizaron procesos de Paz con la insurgencia, estos no prosperaron porque las clases dirigentes no aceptaron discutir o modificar el modelo económico que se aplica para el país.
Así, lo que se pretendía con el movimiento de la constituyente era una oportunidad apara transformar el país, y termino facilitando el desarrollo de un modelo de apropiación violenta de la riqueza Nacional.

Solo resta, seguir trabajando por una verdadera constituyente popular que devuelva la soberanía, democracia, justicia social y Paz para el pueblo Colombiano.

La movilización popular es la herramienta para avanzar en ese sentido, allí están procesos como el Congreso de los Pueblo, La Minga, La Marcha Patriótica, entre tantas movilizaciones sociales que exigen, en la lucha popular un cambio  profundo de la realidad Nacional.

El nuevo país se construye cada día en cada lucha.

Julio 21 de 2011.

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