Por Alfonso Castillo Garzón
Defensor de los Derechos Humanos
Con un mandatario cada vez más alejado del país real, el presidente Iván Duque
instaló el pasado 20 de julio la legislatura del congreso de la república. Cómo en otras
oportunidades, el discurso en el acto instalación reflejo claramente como el primer
mandatario, ni conoce el país y lo que es muchísimo más grave, se niega escuchar el
clamor de la ciudadanía, que en las calles ha expresado en reiteradas oportunidades,
las agudas problemáticas que se están viviendo, especialmente en los sectores más
empobrecidos, esto por cuenta de la pandemia, pero también por cuenta de la cada vez
más grave crisis económica que vive el país derivado de las desacertadas políticas
gubernamentales.
| Tomada del diario El Comercio de Perú |
El presidente inició su alocución con un hipócrita homenaje a las víctimas del covid-19,
este homenaje, es el intento de lavarse las manos de una crisis sanitaria mal
manejada, por cuánto no hay ningún compromiso del gobierno por mejorar las
condiciones del sistema de salud pública, como tampoco de proporcionar mejores
condiciones de contratación laboral al personal que trabaja en la salud, además de
señalar que el plan de vacunación ha estado lleno de engaños, anuncios de cantidades
de vacunas que no han llegado, ni de manera oportuna y suficiente, y de crear una
falsa sensación de bienestar y avances en el control de la pandemia, cuando en
realidad no se ha hecho otra cosa, que privilegiar las exigencias del sector económico,
el cual no solamente se ha visto favorecido con generosos auxilios del gobierno
nacional, sino que se le han proporcionado todas las condiciones para que los
trabajadores regresen, sin la suficientes garantías de bioseguridad en sus puestos de
trabajo.
Hablando de un país casi desconocido para la mayoría de los colombianos, el
presidente se refiere a la vacunación contra el covid-19 como si tratara se de un
programa exitoso, cuando en realidad estamos asistiendo a uno de los países con
mayores atrasos en la vacunación de la población. Así mismo, se habla de la
reactivación económica en el camino hacia la generación de empleo, mientras que la
realidad indica todo lo contrario y hemos visto como el gobierno aprovechado la crisis
generada por la pandemia, para diseñar políticas que sólo han favorecido los intereses
de los grandes grupos económicos a los cuales se les han entregado generosas
ayudas económicas, que no necesariamente se han traducido en la conservación del
empleo, y en cambio sí se orientan a mantener los privilegios y las ganancias de
empresarios y sector financiero.
Así mismo, olvida Iván Duque en su discurso, qué hace tan sólo unos cuantos días el
país asistió a un levantamiento popular, donde distintos sectores, especialmente los
jóvenes, levantaron su voz de indignación y rechazo a la grave problemática social y
económica que afronta el país y la falta de oportunidades para una inserción que
garantice la dignidad y desarrollo pleno de sus potencialidades en la sociedad,
igualmente olvida el mandatario, qué ese estallido de inconformidad, fue brutalmente
reprimido por la fuerza pública, causando decenas de personas asesinadas y miles de
lesionados y detenidos arbitrariamente, lo cual lógicamente provocó el llamado de
atención de la comunidad internacional y un informe elaborado por la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que visitó el país en medio de esas
protestas, en el cual se hizo un llamamiento para que el gobierno respetara los
derechos humanos y abocara cambios profundos en el manejo de la protesta social e
incluso transformaciones de fondo en el actuar de la fuerza pública.
En este mismo sentido, el discurso del presidente, trata de esconder lo que es
abiertamente inocultable, la problemática de Derechos Humanos que se vive a lo largo
y ancho del país, por cuenta de un recrudecimiento de la situación de Derechos, que
algunos sectores han denominado “grave crisis humanitaria”, lo que ha hechos que
reaparezcan las masacres, se continúe incrementando incesante del asesinato de
líderes y lideresas sociales en zonas de una abierta disputa de los grupos ilegales, así
como el asesinato de centenares de firmantes del acuerdo de paz, en medio de una
actitud de desconocimiento y negacionismo del conflicto armado, impulsado por el
gobierno de Iván Duque, qué trata de hacer creer que no pasa nada, mientras en
muchas regiones del país, comunidades campesinas se encuentran confinadas o en
condición de desplazamiento, por los graves enfrentamientos entre estos grupos
ilegales, o los enfrentamiento que la fuerza pública en su guerra contra los
denominados grupos armados residuales, guerra que, está desarrollada bajo una
lógica antigua que ya no dio resultado en el país, del enemigo interno y la seguridad
nacional, y con la excusa de guerra antidrogas exigida por el gobierno norteamericano;
toda esta guerra, tiene como resultado, el aumento de las cifras de la violencia, y sin
que ello signifique, avances significativos en la disminución de producción de hoja de
coca, porque como lo han señalado los informes de Naciones Unidas, aunque hay
menos hectáreas cultivadas, ha aumentado la productividad por hectárea de este tipo
de cultivos de uso ilícito.
No menos importante, es hacer alguna referencia a la forma en que el presidente Iván
Duque, le hace el quite a la responsabilidades que tiene el gobierno en la
implementación del acuerdo de paz, frente al cual son evidentes los incumplimientos y
atrasos a pesar de que de cuando en vez, salen a hacerse anuncios rimbombantes,
pero que nada tienen que ver con la implementación del acuerdo en cada uno de sus
puntos y en todo caso sin tener en cuenta, ni a las comunidades, ni a las víctimas, ni en
la construcción de ejercicios concertados, de esta manera, ni el tema de reforma rural
integral, ni las ajustes al tema de fortalecimiento de la democracia, como tampoco, al
tema de los derechos de las víctimas, donde ha habido en general, un ataque
sistemático de los funcionarios gubernamentales y de importantes representantes del
partido de gobierno contra la justicia especial para la paz.
En todo caso es necesario señalar que este discurso entonces, suena arrogante,
prepotente, y significa una burla miles y miles de personas, que están afrontando
agudas dificultades por cuenta de la crisis social, económica y de Derechos Humanos
que vive el país, mientras el presidente, en un gesto parecido al "...de qué me hablas
viejo" muestra un país que no es el que viven las mayorías de colombianos y las
colombianas.
A esta actitud en el discurso, es necesario tener en cuenta que una vez terminada la
intervención en la instalación del congreso, el presidente, contrario a las palabras
expresadas en discurso, haciendo un llamado al diálogo y a la concertación para
afrontar los desafíos del país a partir de escuchar las distintas voces, toma la decisión
de retirarse del recinto y no escuchar el discurso de réplica de la oposición, lo cual
reitera de nuevo, el presidente no escucha y sólo sigue los mandamientos que le dictan
los gremios económicos, para los cuales ha gobernado durante estos tres años.
Bogotá, 4 de agosto de 2021
No hay comentarios:
Publicar un comentario
POR FAVOR ENVIAME TUS COMENTARIOS