sábado, 26 de marzo de 2022

Duque: “Polombia el país de mis sueños”

Por Alfonso Castillo Garzón

Defensor de los Derechos Humanos


Con un mandatario cada vez más alejado del país real, el presidente Iván Duque

instaló el pasado 20 de julio la legislatura del congreso de la república. Cómo en otras

oportunidades, el discurso en el acto instalación reflejo claramente como el primer

mandatario, ni conoce el país y lo que es muchísimo más grave, se niega escuchar el

clamor de la ciudadanía, que en las calles ha expresado en reiteradas oportunidades,

las agudas problemáticas que se están viviendo, especialmente en los sectores más

empobrecidos, esto por cuenta de la pandemia, pero también por cuenta de la cada vez

más grave crisis económica que vive el país derivado de las desacertadas políticas

gubernamentales.

Tomada del diario El Comercio de Perú

El presidente inició su alocución con un hipócrita homenaje a las víctimas del covid-19,

este homenaje, es el intento de lavarse las manos de una crisis sanitaria mal

manejada, por cuánto no hay ningún compromiso del gobierno por mejorar las

condiciones del sistema de salud pública, como tampoco de proporcionar mejores

condiciones de contratación laboral al personal que trabaja en la salud, además de

señalar que el plan de vacunación ha estado lleno de engaños, anuncios de cantidades

de vacunas que no han llegado, ni de manera oportuna y suficiente, y de crear una

falsa sensación de bienestar y avances en el control de la pandemia, cuando en

realidad no se ha hecho otra cosa, que privilegiar las exigencias del sector económico,

el cual no solamente se ha visto favorecido con generosos auxilios del gobierno

nacional, sino que se le han proporcionado todas las condiciones para que los

trabajadores regresen, sin la suficientes garantías de bioseguridad en sus puestos de

trabajo.

Hablando de un país casi desconocido para la mayoría de los colombianos, el

presidente se refiere a la vacunación contra el covid-19 como si tratara se de un

programa exitoso, cuando en realidad estamos asistiendo a uno de los países con

mayores atrasos en la vacunación de la población. Así mismo, se habla de la

reactivación económica en el camino hacia la generación de empleo, mientras que la

realidad indica todo lo contrario y hemos visto como el gobierno aprovechado la crisis

generada por la pandemia, para diseñar políticas que sólo han favorecido los intereses

de los grandes grupos económicos a los cuales se les han entregado generosas

ayudas económicas, que no necesariamente se han traducido en la conservación del

empleo, y en cambio sí se orientan a mantener los privilegios y las ganancias de

empresarios y sector financiero.


Así mismo, olvida Iván Duque en su discurso, qué hace tan sólo unos cuantos días el

país asistió a un levantamiento popular, donde distintos sectores, especialmente los

jóvenes, levantaron su voz de indignación y rechazo a la grave problemática social y

económica que afronta el país y la falta de oportunidades para una inserción que

garantice la dignidad y desarrollo pleno de sus potencialidades en la sociedad,

igualmente olvida el mandatario, qué ese estallido de inconformidad, fue brutalmente

reprimido por la fuerza pública, causando decenas de personas asesinadas y miles de

lesionados y detenidos arbitrariamente, lo cual lógicamente provocó el llamado de

atención de la comunidad internacional y un informe elaborado por la Comisión

Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que visitó el país en medio de esas

protestas, en el cual se hizo un llamamiento para que el gobierno respetara los

derechos humanos y abocara cambios profundos en el manejo de la protesta social e

incluso transformaciones de fondo en el actuar de la fuerza pública.

En este mismo sentido, el discurso del presidente, trata de esconder lo que es

abiertamente inocultable, la problemática de Derechos Humanos que se vive a lo largo

y ancho del país, por cuenta de un recrudecimiento de la situación de Derechos, que

algunos sectores han denominado “grave crisis humanitaria”, lo que ha hechos que

reaparezcan las masacres, se continúe incrementando incesante del asesinato de

líderes y lideresas sociales en zonas de una abierta disputa de los grupos ilegales, así

como el asesinato de centenares de firmantes del acuerdo de paz, en medio de una

actitud de desconocimiento y negacionismo del conflicto armado, impulsado por el

gobierno de Iván Duque, qué trata de hacer creer que no pasa nada, mientras en

muchas regiones del país, comunidades campesinas se encuentran confinadas o en

condición de desplazamiento, por los graves enfrentamientos entre estos grupos

ilegales, o los enfrentamiento que la fuerza pública en su guerra contra los

denominados grupos armados residuales, guerra que, está desarrollada bajo una

lógica antigua que ya no dio resultado en el país, del enemigo interno y la seguridad

nacional, y con la excusa de guerra antidrogas exigida por el gobierno norteamericano;

toda esta guerra, tiene como resultado, el aumento de las cifras de la violencia, y sin

que ello signifique, avances significativos en la disminución de producción de hoja de

coca, porque como lo han señalado los informes de Naciones Unidas, aunque hay

menos hectáreas cultivadas, ha aumentado la productividad por hectárea de este tipo

de cultivos de uso ilícito.

No menos importante, es hacer alguna referencia a la forma en que el presidente Iván

Duque, le hace el quite a la responsabilidades que tiene el gobierno en la

implementación del acuerdo de paz, frente al cual son evidentes los incumplimientos y

atrasos a pesar de que de cuando en vez, salen a hacerse anuncios rimbombantes,

pero que nada tienen que ver con la implementación del acuerdo en cada uno de sus

puntos y en todo caso sin tener en cuenta, ni a las comunidades, ni a las víctimas, ni en

la construcción de ejercicios concertados, de esta manera, ni el tema de reforma rural


integral, ni las ajustes al tema de fortalecimiento de la democracia, como tampoco, al

tema de los derechos de las víctimas, donde ha habido en general, un ataque

sistemático de los funcionarios gubernamentales y de importantes representantes del

partido de gobierno contra la justicia especial para la paz.

En todo caso es necesario señalar que este discurso entonces, suena arrogante,

prepotente, y significa una burla miles y miles de personas, que están afrontando

agudas dificultades por cuenta de la crisis social, económica y de Derechos Humanos

que vive el país, mientras el presidente, en un gesto parecido al "...de qué me hablas

viejo" muestra un país que no es el que viven las mayorías de colombianos y las

colombianas.

A esta actitud en el discurso, es necesario tener en cuenta que una vez terminada la

intervención en la instalación del congreso, el presidente, contrario a las palabras

expresadas en discurso, haciendo un llamado al diálogo y a la concertación para

afrontar los desafíos del país a partir de escuchar las distintas voces, toma la decisión

de retirarse del recinto y no escuchar el discurso de réplica de la oposición, lo cual

reitera de nuevo, el presidente no escucha y sólo sigue los mandamientos que le dictan

los gremios económicos, para los cuales ha gobernado durante estos tres años.

Bogotá, 4 de agosto de 2021

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