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LUCHA DE CLASES EN LA COYUNTURA POLITICA COLOMBIANA



Hablar de lucha de clases a comienzos del siglo XXI es según algunos estudiosos de la sociedad un tema y un problema del pasado; referido este pasado de forma peyorativa y dicho de otra forma las clases sociales y sus luchas son temas ya superados en la discusión de las Ciencias Sociales.

Sin embargo, la existencia de las clases sociales y el reconocimiento de sus luchas, amerita una mirada cuidadosa, más allá de las reflexiones teóricas, analizando la problemática social que vive la humanidad, después del derrumbe del “Socialismo Real” y reconociendo que no hay tal triunfo del capitalismo y el ingreso a la sociedad post-moderna que tanto se ha proclamado.

La anterior afirmación es más cierta si se observa la evolución de la problemática social en contextos concretos como el tercer mundo y más específicamente en Colombia de finales del siglo XX, donde se manifiestan cotidianamente las contrataciones, bienestar y pobreza, democracia y autoritarismo o en otros términos la contradicción capital-trabajo.

En el contexto colombiano bien vale la reflexión sobre las clases sociales y las luchas, dado el contexto en que se desarrolla la lucha política y avance el modelo de desarrollo económico en que ésta se soporta.

Modelo Económico y Lucha Política.

Desde hace 20 años el país se ha comprometido en la aplicación a fondo del modelo de apertura económica, como resultado de la imposición de la banca multilateral a los gobernantes de turno, con aplicación del modelo llegaron la privatización de las puertos, la entrega por concepción en la construcción de proyectos viales, el desmonte del ferrocarril y posteriormente la entrega de parte del servicio de salud a operadores privados y el desmonte gradual de la salud como obligación del Estado.

Mas recientemente se ha intentado privatizar las telecomunicaciones, se levanto el monopolio de las comunicaciones para abrirlos al mercado de operadores privados; también se esta privatizando la generación de energía y el gobierno legisla para desmontarse de su obligación de garantizar la educación pública y reducción del tamaño de la burocracia estatal.

Los resultados de estas medidas no se han hecho esperar ha aumentado el desempleo a una cifra superior al 20% y el aumento de los niveles de pobreza absoluta que presentan las siguientes cifras, según Misión Social DNP-PNUD informe desarrollo humanos para Colombia en 1995, había un 55% de la población bajo la linera de pobreza, siendo el campo al mas afectado, donde la cifra se acerca al 70% de la población. Un aspecto no menos importante, es el impacto de la apertura económica en el agro colombiano el cual se halla totalmente quebrado por falta de estímulos que lo hacen incompetente frente a productos agropecuarios importados de países donde se subsidia la producción de alimentos el resultado ha sido el empobrecimiento de los campos colombianos y el favorecimiento para el desarrollo de la industria del narcotráfico que encuentra así condiciones favorables para su crecimiento.

En medio de este panorama, se ha generado una creciente recesión económica, frente a la cual, gobierno y empresarios fijan su atención en bajar los costos de producción, saqueando las conquistas de los trabajadores y aumentando la carga impositiva de amplios sectores de la población a través de medidas como aumentos del IVA, y desmontando importantes conquistas laborales, en lo que bien puede denominarse como la contra reforma laboral. Igualmente los últimos gobiernos recortan de manera sustancial los recursos destinados a inversión social en cumplimiento del mandato de la banca transnacional.

El conjunto de medidas aperturistas a colocado en blanco y negro el debate de las clases sociales, situando de un lado a los representantes del poder económico en el gobierno y el aparato legislativo y la cúpula militar defendiendo sus ancestrales privilegios económicos y políticos y de otro lado la inmensa mayoría de la población colombiana cada vez más empobrecida y azotada por fantasmas como la inestabilidad laboral, el desempleo, la inseguridad social y el alto costo de la vida.

Pero es el escenario político el que mejor da cuenta de la existencia de las clases sociales y las luchas de los trabajadores por mantener sus conquistas o por alcanzar mejores condiciones de vida en Colombia, para esto solo falta analizar el contenido de las últimas protestas sociales.

En los últimos 4 años se ha registrado, un amplio espectro de luchas de connotaciones sociales, económicas, políticas y por los derechos humanos que nos dejan pensar que por el lado de los trabajadores y sectores populares y sectores medios de la población se desarrolla un movimiento de rechazo a las imposiciones del Gobierno.

La lucha social la han protagonizaron los trabajadores estatales, el magisterio tuvo un especial protagonismo, los estudiantes, pequeños transportadores, los trabajadores del agro en importante jornada en el año 2002, también se han movilizados las mujeres demandando fin a la guerra, los defensores de los derechos humanos y las iniciativas de paz reclamando acuerdos humanitarios y solución política negociada al conflicto del país.

Visto de conjunto se ha constituido todo un movimiento que evidencia una cualificación política y organizativa de la protesta social y popular en la que participaron amplios sectores del movimiento obrero, campesino, usuarios del UPAC, pobladores de los barrios y transportadores; en contundente rechazo a la imposición del modelo económico neoliberal, y la política autoritaria con la que se impone el modelo de desarrollo, este movimiento se expresa a favor de la defensa de la soberanía y contra la ingerencia extranjera por la paz democrática con justicia social


No menos importante han sido las protestas que durante este periodo han librado los trabajadores de hospitales y universidades del país exigiendo adecuado presupuesto para su funcionamiento; los reclusos de las cárceles contra el hacinamiento y por mejores condiciones carcelarias; los desplazados por la violencia en exigencia del cumplimiento de la Ley 387 de 1997; y las organizaciones de los Derechos Humanos reclamando castigo para los responsables de su violación; así como en la denuncia de la impunidad y negación de los derechos civiles y políticos que se pretenden cortar con las reformas que actualmente se tramitan en el congreso de la republica.

En general, en este periodo la protesta social ha estado presente en la vida nacional, en ella sin duda se demuestra a una población que identifica con claridad a su enemigo de clase, que cabalga en el gobierno representando a los más poderosos y de la banca transnacional.

El conflicto armado y la lucha de clases

Pero es el conflicto armado el que encarna con mayor evidencia la presencia de las luchas sociales en nuestro país, el movimiento insurgente colombiano iniciativas que bien expresan una lucha política de un sector del país contra la clase dominante.

La convención nacional y la agenda común, expresan de un lado la capacidad negociadora y de lucha del movimiento insurgente, y de otro, la dimensión social, económica, política y de soberanía nacional de los aspectos que s discuten con los representantes del gobierno, sin duda alguna el debate sobre las clases sociales y su existencia cobran una nueva dimensión, cuando se analizan las características de los elementos que conforman el especto social, que como el caso colombiano del año 99 expresan un creciente clima de protesta contra el modelo de desarrollo económico de corte neoliberal, y rechazando directamente a los representantes de tal modelo como lo son el gobierno y los representantes del esquema político colombiano.

Mas allá de discusiones impuestas por los aparatos ideológicos de la clase dominante, no se trata de enfrascarnos en disputas si estamos ante la presencia de movimientos sociales, sociedad civil o clases sociales, creo que lo importante es decantar sus luchas, cualificar los niveles de organización, encontrar los aspectos que unifican y superan el coyunturalismo y la simple lucha economicista que le imponen a estas luchas sociales un claro carácter político al igual que las negociaciones entre el gobierno y el movimiento insurgente; para que tengan una verdadera vocación de poder.


ALFONSO CASTILLO G.

BIBLIOGRAFIA

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MARX, Carlos, Federico Engels. Manifiesto del Partido Comunista. Ed. Progreso, Moscú 1972

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