Bogotá D.C. 19 de Junio de
2014
Doctor
Juan Manuel Santos calderón
Presidente
de la República
Señor Presidente
Como víctima y defensor de
derechos humanos, y que en las
elecciones para la segunda vuelta presidencial optamos por elegir la paz, lo
hicimos con la clara convicción y como parte nuestro compromiso fundamental de
apoyar todas aquellas iniciativas que vayan en procura de poner fin al largo y
doloroso conflicto armado que vive la Nación Colombiana desde hace más de 60
años.
Hoy, y tras reconocer el
triunfo obtenido por este clamor Colombiano de dar continuidad al proceso de
diálogos entre el gobierno y las insurgencias encaminó a poner fin al conflicto
armado interno, quisiéramos plantear ante su despacho algunas inquietudes en
torno al tema de la construcción de la paz con justicia social, que decidimos
respaldar el 15 de junio, porque entre otras cosas consideramos que la paz va
mucho más allá de los anuncios publicitarios, del entusiasmo generalizado que
se generan y la conciencia ciudadana al anunciar el eventual, acuerdo que se
logren con las insurgencias para terminar el conflicto.
Conscientes como somos, de
que usted recibió fue un mandato en favor de contribuir a incluir a distintos
sectores sociales en la construcción de esta paz con justicia social y
transformaciones, y no un respaldo a su gestión en el primer período
presidencial nos permitimos entonces presentar algunas de las inquietudes que
nos preocupan, y que hemos visto como obstáculo para desarrollar con mayor
celeridad y mejores condiciones para el establecimiento de una paz estable y
duradera.
En
primer lugar, consideramos que su nuevo gobierno debe
centrar todos los esfuerzos que permitan el establecimiento de una tregua
unilateral del fuego y las hostilidades, que seguramente será asumido de igual
manera por la guerrilla de las FARC-EP, y por el ejército de liberación nacional, como
ya lo han demostrado en varias oportunidades durante el tiempo transcurrido en
la mesa de diálogos que se adelanta con las FARC en la Habana y que igualmente han asumido las guerrillas del ejército
liberación nacional.
Segundo, no
es posible pensar, profundizar desde el gobierno una propuesta del proceso de
paz, cuando desde el propio gobierno el ministro de la defensa Juan Carlos Pinzón
ha mostrado en reiteradas oportunidades su falta de compromiso con el mismo, y
una actitud provocadora y de sabotaje que
mina constantemente la confianza de quienes han tomado la decisión de
poner fin al conflicto armado, en este sentido consideramos que es necesario la
destitución del actual Ministro de la Defensa,
y el nombramiento de uno que asuma consecuentemente el discurso de la
construcción del proceso de paz.
Tercero,
igualmente consideramos de suma importancia enviar un mensaje a la Nación, en
el sentido de que la paz que se requiere no es solamente la del silenciamiento de
los fusiles, por tanto es necesario que el gobierno que usted encabeza propicie
una profunda transformación del régimen de seguridad social, que pasa en primer
lugar por la presentación de un proyecto de ley que permita convertir la Salud en un derecho fundamental, y no en un negocio en el que se benefician
unos pocos, pero igualmente es necesario para concretar este objetivo, que se cambie el Ministro de la Salud, por una
persona que asuma con mayor consecuencia y compromiso las tareas concernientes
al logro de una nueva ley de seguridad social que permita a la mayoría de los
colombianos y colombianas, que hasta la fecha se encuentran excluidos de este
derecho a asistir a la implementación de un modelo de salud pública que
resuelva de manera gratuita y pronta las necesidades de atención en salud que
requiere el pueblo colombiano.
Cuarto, es
urgente que el gobierno que usted encabeza cree una mesa de diálogos con
distintos sectores sociales y populares que han manifestado diferentes
problemáticas expresadas en una fuerte e intensa movilización social a través
de paros, movilizaciones, dicha mesa tendrá como objetivo dar solución en los
marcos constitucionales a las peticiones de estos sectores sociales que se han
presentado con una importante conflictividad en el inmediato pasado.
Quinto, es
necesario empezar a implementar, a través de Proyectos de Ley, de Resoluciones
o de Decretos, lo que ya se ha acordado en la Habana con la guerrilla de las FARC-EP, y lo que eventualmente se vaya acordando con
esta misma y con el Ejército de Liberación
Nacional, considerando como se ha indicado por parte de los voceros del Gobierno
que lo que se han negociado en la Habana no es cosa distinta que lo que ya está
establecido en la constitución, de esta manera no es necesario, esperar a
suscribir un acuerdo final con las guerrillas, para dar curso a lo que ya está acordado, consideramos, de acuerdo a lo
que se ha hecho público en la discusión del primer punto del agenda, sobre el
tema agrario y los logros obtenidos en la discusión sobre participación
política y drogas de uso ilícito, se trata de medidas que rápidamente debe adoptar
el Gobierno Nacional con mayor voluntad política para generar, mayor compromiso
y confianza, no solo las guerrillas sino fundamentalmente a los sectores sociales
de que este proceso se inspira en un profundo compromiso con justicia social,
la profundización de la democracia y la resolución de graves problemas sociales
y económicos, como él que se refleja en los comunicados conjuntos dados a
conocer desde la Habana.
Sexto,
igualmente
consideramos necesario en el marco de la discusión del quinto punto de la
agenda de diálogos en la Habana que su gobierno comience una política pública
de reparación, atención y restitución a las víctimas del conflicto, mucho más audaz
de lo que hasta hoy ha sido, esto se puede lograr sea en el próximo proyecto de
presupuesto para el año 2015, se aumenta en dos billones de pesos, los recursos
necesarios para dar mayor agilidad a los
procesos de indemnización, y restitución de tierras que hasta la fecha muestran
cifras bastante preocupantes, y que indican que de continuar así la ley de
víctimas por usted tan ampliamente promovida no será sino un instrumento de
revictimización y que en todo caso no se llenará la expectativa de las víctimas
en cuanto a los derechos a la reparación y el restablecimiento pleno de los
derechos.
Séptimo, es
necesario una política pública mucho más abultadas del gobierno encabezado por
usted que permita el desmonte de los grupos paramilitares, y de las estructuras
criminales que continúan asesinando líderes y lideresas del movimiento
sindical, al movimiento de derechos humanos, y de víctimas, así como múltiples
sectores sociales y políticos que se plantean opositores al modelo político
actual como lo pueden ser la Marcha Patriótica, La Unión Patriótica, El Congreso
de los Pueblos, el Movimiento Indígena y Afro Descendiente, el Movimiento de Mujeres
y el Movimiento Campesino Colombiano.
Finalmente no menos
importante, reiterar, el compromiso de nuestras organizaciones de continuar
luchando por la solución política negociada al conflicto armado, la
construcción de la paz con justicia social, y el logro de una sociedad más
democrática, equitativa que respete la Soberanía Nacional y que exceda el
centro del desarrollo de una región sudamericana en la que se establezcan
relaciones de amistad, solidaridad y cooperación en procura de superar los
graves problemas de inequidad social que afectan al conjunto de la región y
particularmente a nuestro país.
Para estos menesteres, Sr.
Presidente cuente con nosotros, estamos dispuestos a intercambiar algunas de
estas opiniones e iniciativas, el día y la hora que usted convenga para que
profundicemos sobre las mismas y nos pongamos de acuerdo en la construcción de
una hoja de ruta que permita llevar a feliz término los procesos de diálogo que
usted ha iniciado con las guerrillas, pero que ahora es un eje y se hace
necesario empezar a desarrollar en conjunto con el movimiento social y popular
colombiano, que tanto anhela ser incluidos en las políticas gubernamentales
para dar trámite y discusión a una serie de conflictos sociales y económicos
que no permiten el logros de la paz duradera y estable como su gobierno se lo
ha planteado.
Este compromiso, nos obliga
a estar vigilantes y atentos al desarrollo y cumplimiento de sus propuestas y
compromisos en la campaña electoral para la reelección, así como igualmente a
profundizar y fortalecer nuestros procesos organizativos que permitan impulsar
las movilizaciones que se requieren en favor de la paz con justicia social,
pero también en todo caso, como es
nuestro compromiso fundacional a impulsar las movilizaciones para exigir
el cumplimiento de los derechos fundamentales, de los derechos humanos y de la Constitución
Política Colombiana.
Igualmente, continuaremos
desarrollando nuestro proceso de movilización en torno a la construcción de los
mandatos por la paz, las constituyentes por la paz con justicia social y todos
los escenarios que permitan lograr el concurso y participación efectiva de la
socia colombiana en la construcción de la paz que todos y todas anhelamos.
ALFONSO CASTILLO
Defensor de los Derechos Humanos
Victima sobreviviente del genocidio de la Unión Patriótica
19 de Junio de 2014
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