Nueva imagen
Por: Alfonso Castillo
Garzón
Hojasuelta0@gmail.com
Morena como la canela, ella sentada desde su trono que era
una silla en el Transmilenio, en plena hora pico matutina, aislada del mundo,
solo conectada de sus audífonos, de pronto y de manera meticulosa, saca de su
bolso una cajita de pasta de forma rectangular,
color negro, al abrirla, se descubre un espejo y muchas pequeñas cuadriculas de
múltiples colores, más amplios que el arco iris.
También sale del bolso de cuerina negro, un pequeño bolso de
tela el cual contiene una cantidad impensable de frasquitos, lápices de
colores, brochitas, los cuales fue usando y combinado en ejercicios pictóricos
sobre su rostro, los que dejaban perder la naturalidad y ganar colorido.
El resultado una nueva imagen, alejada de aquella con la que
se tuvo que afrontar el inicio de la jornada que pasa por la batalla cotidiana
de abordar el atiborrado bus en un portal de Transmilenio, en el que salir sano y salvo es una odisea.
De ella solo se contrastaba algunos rasgos personales, su
grueso cabello, el poco brillo de sus ojos sus voluptuosos labios, que
resaltaban con sutil brillo, y unas fatales y desatendidas uñas.
Bogotá, Agosto 2014
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