Séptima jornada Nacional de paro,
en rechazo al asesinato por parte del ESMAD
del joven estudiante de secundaria Dylan Cruz.
Suculento banquete se está dando
el pueblo colombiano, que ha puesto la cacerola mientras el gobierno pone el
cerdo, para permitirnos expresar toda nuestra indignación y descontento por las
políticas sociales y económicas impulsadas por el gobierno neoliberal de Iván
Duque y los gremios económicos, que han pensaron que el pueblo colombiano iba a
soportar toda esa arremetida que pretendía trasladar la crisis de la economía
al pueblo, mientras las élites gobernantes se siguen lucrando, llenando sus
bolsillos, aumentando la explotación de los trabajadores, aumentando los
impuestos y creando cargas tributarias al conjunto de la sociedad colombiana,
mientras baja la calidad y pago de un empleo que es cada escaso y mal
remunerado.
Cerdo a la cacerola, es lo que la
gente está gritando en las calles de distintas ciudades, en multitudinarias marchas
de protesta, en cacerolazos y plantones, que expresan la indignación y la rabia
de todo el pueblo, por las políticas de
violencia y miedo impuestas por el gobierno y la fuerza pública, rechazando la
corrupción y exigiéndole al gobierno de Iván Duque respeto a los acuerdos de
paz y cumplimiento de todos los compromisos firmados por los gobiernos con los
movimientos estudiantiles, indígenas y campesinos, en multitudinarias jornadas
y paros que en el inmediato pasado se
han realizado
Tras 7 días de indignación y
jornadas de cacerolazo, de multitudinarias y diversas marchas en las calles, en
distintas ciudades y Campos del país, el gobierno no ha querido entender que la
gente colombiana se hartó de la mentira, se hartó de la imposición de políticas
y tiene el descaro de promover en medio de la indignación nacional, la sanción del
holding financiero a través del cual junta distintas empresas estatales para
promover la privatización de las mismas, justamente contrario a lo que la gente
en las calles está reclamando que no se haga más privatización, la gente quiere
que los recursos naturales y las riquezas del país sean parte del patrimonio
del país y no entregadas para beneficiar a grupos económico transnacionales o
del sector privado. Así mismo, el gobierno en lugar de congelar las anunciadas
reformas económicas, pretende disfrazarlas como queriendo engañar al pueblo,
así lo va hacer con la reforma pensional a la cual ahora le va a dar una
maquillaje, haciendo creer que va a disminuir los aportes de los pensionados
del 12 al 4% mientras sigue garantizando a través de esa medida favorecer a las
administradoras privadas del régimen de pensión.
Señor presidente Iván Duque
comprenda que el pueblo colombiano está indignado, está harto y muy molesto,
porque ha sentido que con el impulso de las medidas neoliberales, impuestas en
los últimos gobiernos, se ha disminuido su capacidad económica y se ve cada día
más empujado hacia la pobreza extrema.
Nota: En medio de esta crisis de
la sociedad colombiana, que rechaza las políticas económicas neoliberales, el Partido
Centro Democrático ha evidenciado una fisura al interior de su colectividad y
una parte de sus voceros nacionales están cobrando en el al presidente Iván
Duque, la crisis política que se expresó en las elecciones y el rechazo del pueblo
colombiano a estas medida, así como al mal manejo de la paz, y en general del país.
Hay que llamar la atención
también, en que está cisuras al interior del Partido Centro Democrático, pueden
ser una especie de oportunismo político del Centro Democrático, que va a
pretender canalizar en su favor la indignación ciudadana, apartándose del
presidente Iván Duque, y con toda seguridad pretender aprovechar, para exigir
su renuncia e imponer un gobernante de facto, que de seguro vendrá con más
fortaleza a imponerle al país el discurso de la seguridad, de la continuidad de
la guerra y de la violencia y el odio. Sepan señores Uribistas que el pueblo
colombiano no va a seguir tragando entero y que no le va a comer cuento al
discurso de miedo, que ustedes pretendieron imponer en medio de estas jornadas
de movilización, el pueblo no se asusta,
y va a reaccionar organizadamente, para exigir unas verdaderas
transformaciones en favor de los intereses populares, como hoy lo hacen en las
marchas exigiendo el desmote del criminal ESMAD, o el rechazo a la corrupción,
la violencia, la guerra y la crisis económica, además de exigir a ritmo de
cacerolas la renuncia de Iván Duque.
Alfonso Castillo
Defensor de Derechos Humanos
Bogotá, 27 de noviembre de 2019


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