Por. Alfonso castillo
Hojasuelta0@gmail.com
El paro del 21
de noviembre convocado por el Comité Nacional de Paro, pasó rápidamente a ser un gran movimiento ciudadano de
carácter popular que ha superado todas las expectativas no sólo de los
convocantes, sino de las organizaciones políticas y alternativas que han
participado activamente en él, así como de un sinnúmero de organizaciones
sociales y populares que se han venido sumando a esta justificada movilización,
que exige del gobierno compromisos reales que recojan las inquietudes del
pueblo, que durante más de 10 días se ha expresado de manera contundente y
pacíficamente en las calles del país.
Dada la
contundencia de estas movilizaciones, qué de manera continua se han
desarrollado y que algunas personas y analistas no han dudado en calificar este,
como un acontecimiento nunca antes visto en la historia del país, algunos
también han comparado la contundencia de las movilizaciones con el paro cívico
nacional realizado el 14 de septiembre de 1977, por supuesto, no cabe punto de
comparación, se trata de dos momentos históricos distintos, en medio de
circunstancias y contextos bastante diferenciados, sin embargo, reconocer que
el actual momento es de enorme trascendencia y exige de las organizaciones
sociales, populares y políticas el mejor gesto de grandeza para contribuir a
forjar una unidad y una metodología, que permita recoger las reivindicaciones
de múltiples sectores, al mismo tiempo que se desarrolla un escenario de
diálogo con el gobierno nacional de manera transparente, que le procure las victorias
que el pueblo colombiano está necesitando. En este sentido es de suma
importancia organizar el pliego reivindicatorio y las etapas en las cuales se
va a negociar este pliego, entendiendo qué siendo un momento importante, no es
el que va lograr todas las transformaciones profundas en las políticas
sociales, económicas y democráticas que en el fondo es lo que el pueblo
colombiano anhela. Este movimiento necesita entonces priorizar los puntos a
negociar en esta etapa, y a partir de ello ir acumulando para nuevos momentos
de la lucha y la exigencia al gobierno.
La emoción que
provoca este momento histórico, no nos puede impedir analizar las razones que
expliquen o que intenten una aproximación, al porqué, de esta multitudinaria
explosión de inconformidad del pueblo. A nuestro juicio la masiva respuesta del
pueblo colombiano a la convocatoria de un paro se podría explicar por la
confluencia de al menos 4 circunstancias a considerar:
a) Los positivos efectos del acuerdo de paz suscrito entre el gobierno
colombiano y la guerrilla de las FARC en noviembre de 2016. A pesar de que es
un hecho cierto que el acuerdo de paz ha sido incumplido en buena medida
especialmente por la negligencia y falta de compromiso político del gobierno
nacional, también es un hecho cierto, que el acuerdo final de paz se convirtió
en un importante instrumento dinamizador de la lucha política en Colombia por
cuanto una parte importante de los elementos aquí contenidos ha permitido a
distintos sectores sociales activar su lucha para exigir las transformaciones
profundas que se requieren para la construcción de la paz. Pero sin duda alguna
el acuerdo de paz se ha convertido en un instrumento que ha permitido a
distintos sectores populares sociales y sindicales, los cuales han visto el
momento oportuno para que sus luchas particulares no tenidas en cuenta
adecuadamente en el pasado, porque el interés del gobierno estaba "volcado" en la
superación del conflicto, ahora cuentan con una oportunidad para su
materialización mediante la presentación de exigencias las cuales se han
promovido a partir de múltiples movilizaciones desarrolladas por el movimiento
social y popular colombiano en los dos últimos años.
b) La acumulada indignación ciudadana frente a una serie de medidas de
carácter económico social y político que han limitado al máximo las
posibilidades de la sociedad colombiana para desarrollar y superar los índices
de pobreza, el desempleo, la profunda desigualdad, por causa de la sistemática
aplicación de medidas neoliberales, impuesta por la banca transnacional y los
organismos internacionales de comercio en los últimos gobiernos, han hecho que
la sociedad se haya empobreciendo lentamente y se hayan desmejorado las
condiciones de vida y de empleo, entre otros aspectos.
c) También cuenta en favor de las movilizaciones de los últimos días,
el reciente ejemplo de vigorosas movilizaciones en otros países
latinoamericanos como en Ecuador y Chile que salieron a protestar de manera
contundente para exigir también que el gobierno retrocediera las medidas de carácter
neoliberal que se quisieron imponer, igualmente han habido vigorosas
movilizaciones en Argentina y en algunos países Centroamericanos de rechazo a
las medidas económicas y a la corrupción, así mismo, gigantescas movilizaciones
en Brasil exigiendo el respeto a las libertades políticas contra la corrupción
y el restablecimiento de la democracia plena.
d) Igualmente como lo decían algunas consignas de los manifestantes de
estos 10 días, “perdimos tanto, que hasta el miedo nos quitaron” juega un papel
importante en estas movilizaciones, el carácter decidido de los manifestantes,
que a pesar de las campañas de miedo infundidas por los medios de comunicación
y los más altos funcionarios del gobierno y la fuerza pública, la gente no se
dejó intimidar y salió a las calles a exigir con vehemencia sus derechos.
Cómo queda
claro, el actual momento político debe ser asumido como una ventana de
oportunidad, a través de la cual el movimiento social y popular del país, debe
ser capaz de forjar la unidad y transformar la indignación ciudadana, en
proceso organizativo y de cualificación política, que logre impulsar y exigirle
al gobierno, las transformaciones que se requieren para superar las difícil
problemáticas que tiene el país, tanto en los aspectos económicos, como
políticos y sociales entre otros.
Bogotá 3 de
diciembre 2019
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