domingo, 21 de febrero de 2010

UN MOVIMIENTO DINAMICO Y COMPLEJO, PERO DOTADO DE LA FUERZA MORAL PARA LA LUCHA CONTRA IMPUNIDAD

UN MOVIMIENTO DINAMICO Y COMPLEJO, PERO DOTADO DE LA FUERZA MORAL PARA LA LUCHA CONTRA IMPUNIDAD

Por: ALFONSO CASTILLO ( alf64cas@yahoo.com)

Las opiniones que a continuación se exponen comprometen solamente mi opinión personal y no a la organización a la que represento al interior del MOVICE, y se ofrecen con el animo de librar una discusión inicialmente en el capitulo sobre aspectos organizativos.

Desde hace cuatro años que conformamos el movimiento de víctimas de crímenes estado (25 de junio de 2005) muchos han sido los logros, como también los desaciertos, que se han dado en procura del cumplimiento de los objetivos fundantes: lucha contra la impunidad, por la verdad, la justicia la reparación integral y la garantía de no repetición. Pero más allá de esto, es importante reconocer que el MOVICE ha logrado convertirse en una realidad política, y obligada referencia para importantes temas de la actualidad política nacional.
En este sentido, vale la pena iniciar una discusión desde el punto de vista organizativo, que logre avizorar las implicaciones que el crecimiento de incidencia política, como ahora tiene el MOVICE, representa para el cumplimiento de los objetivos fundamentales y en correspondencia con ello, mantener una postura política de acuerdo a la concepción general de lo que se entiende como un movimiento social, así mismo, conservar la unidad, mientras la organización amplia sus fronteras a nuevos sectores sociales y políticos, y aún, a nuevos sectores de víctimas de las más variadas situaciones derivadas del conflicto armado interno.
Por lo tanto, corresponde que nos planteemos varias preguntas en clave de organización, con el animo de posicionar algunas discusiones en torno a los retos que suponen el crecimiento del movimiento, no siempre, incorporando debates sobre los objetivos y métodos de trabajo, algunas veces arrastrados por la coyuntura mediática, y en otras ocasiones por las agendas impuestas por otros sectores y plataformas de derechos humanos y de paz.

El primer interrogante que quisiéramos formularnos, hace referencia, a que significa hablar de movimiento social a comienzos del siglo 21, hasta donde una definición clásica se acomoda a las necesidades y retos que las dinámicas sociales y políticas plantean para los grupos sociales en tiempos de globalización y en sociedades permeadas por la corrupción, el oportunismo y la fragilidad de la democracia, en ambientes a ampliamente manipulados por los medios de comunicación.
Igualmente es valida la reflexión de lo que significa, en el caso Colombiano la construcción de un movimiento social de víctimas de crímenes estado, reconociendo que esta sola denominación puede ser entendida como una acción excluyente, pero al mismo tiempo defender esta tesis, implica construir una categoría que va en contravía de un estado hegemónico que pretende negar su responsabilidad en la comisión de centenares de crímenes contra la sociedad colombiana, las victimas de crímenes de estado son las más vulnerables, quizá por el hecho de que, a quien se denuncia es el propio Estado. Construir movimiento cuando se pretenden vender a través de los medios de comunicación y la comunidad internacional una sociedad en post conflicto, mientras en realidad lo que existe es una agudización del mismo y un aumento de la crisis humanitaria que a diario produce y arroja más y más víctimas, y más aún donde los victimarios detentan posiciones de poder, tanto político como militar concreto, pretendiendo negar leyes y derechos universales de las víctimas.

Un tercer interrogante, hace referencia a construir la unidad político- organizativa, a partir de componentes tan variados que se encuentran en lo que hoy compone el MÓVICE, que son a su vez su gran fortaleza, esto no niega que el MÓVICE, es una convergencia de organizaciones de defensores con mucha experiencia y capaz en la elaboración política y las organizaciones del victimas con procesos más incipientes de apropiación de los derechos y conceptos básicos, pero con importante capacidad de movilización, también hacen presencia en el movimiento de víctimas de crímenes estado, las víctimas que quizá con menos acumulado organizativo, ni experiencia política, se constituyen en una fuerza moral que sustentan y refuerzan la existencia del movimiento.
Toda esta dinámica puesta en movimiento, en medio de no pocas iniciativas y propuestas políticas de lucha contra la impunidad, que algunas veces parecen marchar en contra vía de los intereses individuales y particulares de las victimas, y en otros momentos se posicionan en el nivel más alto de la influencia política, es la que tenemos que analizar, y saber potenciar, de manera que permita ir avanzando en la difícil tarea que conquistar los derechos de verdad, justicia, reparación, al tiempo que se le permita brindar a cada componente del movimiento la satisfacción de ir avanzando.

No menos importante es la pregunta relativa, al compromiso que se tiene, al integral el movimiento. Sin embargo la respuesta a este interrogante tienen que estar en relación, al tipo de organización, o a la pertenencia individual, y en todo caso al tipo de tareas que en un momento determinado se plantee el conjunto del movimiento. No todas las tareas, exigen el mismo grado de compromiso de todos los componentes del MOVICE, ni siempre se puede pretender, o asumir que el movimiento deba comportarse como un partido político, o aún como una organización que tiene claramente establecidos unos estatutos, precisamente de lo que se trata, es de comprender que el movimiento es más dinámico, por tanto más flexible, a la hora de la participación en distintas iniciativas, máxime si ellas no han sido discutidas ampliamente, en por ejemplo, en un encuentro nacional u otra instancia.

Bogotá, 22 de octubre de 2008.