domingo, 21 de febrero de 2010

Porque conmemoramos el 8 de marzo


HOJA  SUELTA


Año 1  Nº1 marzo  de  2007  las  notas  aquí  publicadas  son  responsabilidad de su autor no tiene costo


Porque conmemoramos el 8 de marzo

8 de marzo no es un día de celebraciones comerciales, es una fecha para evocar y recordarnos la lucha de las mujeres contra la discriminación. La tarea de los demócratas y revolucionarios no puede ser distinta a la de contribuir la conciencia de hombres y mujeres en torno a la vigencia de la lucha contra la desigualdad, la explotación, la injusticia y la inequidad que genera al capitalismo.

Es quizá por ello, que  no debe permitirse que la conmemoración del 8 de marzo la tomen los capitalistas, como una fiesta comercial, que banaliza la mujer; convirtiéndola en instrumento para aumentar las ventas y multiplicar el consumismo que no hace más que esclavizarnos y perpetúa la sumisión.

Hoy, el 8 de marzo y los 365 días del año, deben convertirse en jornadas para la lucha por mejorar la calida de vida y la democracia plena en Colombia, este debe ser un motivo para organizarnos, educarnos y luchar.

Situaciones como la privatización de la salud y educación públicas, afecta gravemente los derechos de las mujeres, también lo hacen el avance descarado de las leyes de impunidad, porque ellas, van en contravía de los derechos a la verdad, justicia y reparación integral, que en todo caso han sido vulnerados bajo la mirada impávida del estado colombiano y que han afectado a tantas familias en el país.

Por tanto, el 8 de marzo, es para continuar la lucha, contra la mercantilización de la mujer y en adelante, hombres y mujeres debemos unirnos para construir una patria nueva, con justicia social para todos y todas.

Entre tanto, tenemos en nuestra memoria a mujeres que luchan y lucharon, rendimos con ello homenaje a  la Cazica Gaitana, Manuela Beltrán y Policarpa Salavarrieta, Maria Cano, Antonia santos, Mercedes Abrego, Norma Patricia , Gloria Inés Ramírez, Aída Abella, Gloria Cuartas y miles de madres, esposas, hijas, compañeras de miembros de la UP y  el Partido Comunista asesinados, amenazados y desplazados como también a centenares de familias victimas de los crímenes de estado, para las cuales hoy no hay ni justicia, ni vereda ni reparación integral.

Por: Iván Cárdenas