viernes, 6 de octubre de 2017

DESAFIO DE LA PAZ: EL PCC, SI PUEDE Y TIENE CON QUE


Alfonso Castillo
Defensor de derechos humanos
Afiliado Unión Patriótica

El país asiste a momentos complejos en el desafío de construir una paz, duradera y estable: De un lado un gran potencial  transformador surgido de los procesos de paz con las  insurgencias,  de los cuales uno, el logrado con las FARC, elaboro un acuerdo del cual se abren inmensas posibilidades de transformaciones democráticas y desarrollo, particularmente para el campo colombiano, así como la posibilidad de aproximación  a una noción  de justicia  que el país no conoce, en especial porque se dan las condiciones para que se conozca la verdad por años oculta bajo la sombre de una dolorosa guerra. De otro lado, ha iniciado un acuerdo de cese al fuego bilateral con el ELN, y las conversaciones de la agenda con ese grupo avanzan en su deliberación.

Sin embargo este panorama, tiene enemigos poderosos que asechan y amenazan constantemente. Estos enemigos de la paz, están en el propio gobierno que ha asumido una mezquina para implementación de los acuerdos, al tiempo que desarrolla una agenda social, económica y política en abierta contradicción al espíritu de construcción de paz. También se sitúan como enemigos de la paz varios sectores políticos que se beneficiaron de la guerra y hoy temen ser puestos al descubierto y se han propuesto no solo desprestigiar y destrozar el acuerdo de paz, sino que continúan alentando vientos de guerra, amenazan y masacran comunidades y organizaciones, promotoras de paz y Derechos Humanos, como dijo el papa Francisco “siembran cizaña”.

Este panorama complejo, exige  de sectores democráticos y revolucionarios sacar todo su acumulado político, organizativo e ideológico, para poder enfrentar el desafío de construir una nueva sociedad e impedir que se imponga sobre el pueblo colombiano la guerra como opción fatalista y desesperanzadora para el país, frustrando de nuevo el sueño de vivir en paz.

La oportunidad que hoy tenemos, nos demanda muchas tareas: En primer lugar mantener la determinación indoblegable de luchar por la paz, la justicia social y las transformaciones democráticas. No es hora de vacilar en este propósito, que es parte del carácter indentitario de los demócratas y revolucionarios.

Otra tarea es sin duda la necesidad de hacer mayores esfuerzos por fortalecer el trabajo organizativo, popular de base, allí hay debilidades en formación política, capacidad de articulación y coordinación y en movilización política, por cuanto hace falta acompañar estas dinámicas de manera sistemática, superando el asistencialismo y activismo, para llevarlas a nuevos niveles de lucha.

Así, con estas tareas a las que hay que sumar, las que son propias de la lucha contra el modelo económico, contra la corrupción, por la defensa del ambiente, los derechos sociales y económicos de las comunidades populares.

Como puede observarse, este panorama no da ninguna cabida a expresiones de escepticismo, fatalismos o para sentirse inferior o pesimista frente a la forma en que como revolucionarios podemos aportar la lucha en este proceso. Particularmente, los militantes comunistas deben llenarse de motivos para animar la lucha, entre comunidades y organizaciones, así como contribuir a organizar escépticos y desilusionados y comunidades afectadas, por la violencia, la crisis económica y el desgaste provocado por la falta de liderazgo político y social y el descaro cada vez mayor de los corruptos.

Los militantes comunistas deben en este periodo, sacar todo su acumulado político, histórico, de miles de experiencias aportando a la lucha inclaudicable por los derechos de los trabajadores, pobladores, jóvenes, mujeres y distintos sectores, en donde los comunistas han mostrado que la lucha popular organizada y politizada, deja importantes victorias.

Es justo ahora cuando se requiere que militantes y estructuras del PCC saquen toda la fortaleza y persistencia, para mover la comunidad, se requiere audacia e iniciativa política, para ello es necesario convocar las células y proyectar el trabajo, no es hora de individualismos o actos desesperados hay que planear y organizar, y de eso los comunistas colombianos saben.


Bogotá, 5 de octubre de 2017

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