jueves, 1 de marzo de 2018

Odio, Hambre y Vandalismo


Alfonso Castillo
Defensor de Derechos Humanos

Parece curioso, que tras el mal manejo que la Fiscalía General de la Nación, le ha dado al tema  del testaferrato y los “Supuestos” bienes de las FARC, se hallan desatado oleadas de hordas vandálicas sobre los supermercados señalados por la fiscalía como bienes de la extinta guerrilla. Sin embargo si se considera toda la campaña de desinformación y odio que por años se ha sembrado sobre la sociedad colombiana señalando a las FARC de ser el demonio que causa todos nuestros males, lo más lógico que puede suceder con esta noticia que más parece “show mediático” era que la gente intente “castigar” a los dueños de los ya famosos supermercados.
foto el tiempo 
Este panorama se hace más complejo cuando la información mediática se ubica en escenarios de comunidades donde son evidentes las precariedades económicas y la valoración por la autoridad y la ausencia de patrones de convivencia y ciudadanía son claros. Se suma también, que para mucha gente la expropiación a cargo del estado, significa corrupción y en todo caso “desperdicio” de lo incautado, por cuanto ya se sabe que esta comida, se pudre en las bodegas gubernamentales, antes que utilizarse, para “distribuir” entre los sectores más necesitados.

Es importante tener en cuenta, como la oleada de vandalismo se extendió por todos los locales de la cadena de almacenes, casi de manera simultánea a la noticia, lo que debe llevarnos a la pregunta si estas manifestaciones fueran en todo caso espontaneas, seguidas del “odio” o si en ella existió algún factor adicional que motivara como una “chispa” los actos de saqueo y vandalismo que se vieron y que primero arremetieron contra los almacenes en “cuestión” pero rápidamente se extendieron al comercio aledaño.

Igualmente vale la pena preguntarse, porque este “show de la fiscalía” se presenta justo cuando la corte suprema de justicia ordena abrir una investigación contra Uribe, por falsificación de testimonios, cabe recordar, el vínculo del fiscal corrupto Néstor Humberto, con la élite política y económica del país, incluido Álvaro Uribe.

Por su puesto al escándalo de testaferrato se le ha dado más trascendencia, que a la nueva imputación al ex presidente. Esta es sin duda la labor de una prensa parcializada y comprada, justamente actuando en favor de quienes de manera violenta y con prácticas de corrupción han gobernado desde hace dos siglos este país.

La sociedad colombiana debe tomar la decisión de no confiarse a ciegas de las campañas de odio y desinformación que provienen de medios de comunicación que desde hace años dejaron de informar con objetividad, y se colocan al servicio de una clase política corrupta que le conviene manipular una y otra vez a la opinión pública, siempre intentando mantener privilegios y defender interese de las élites políticas.

Corresponde al pueblo edificar su propio criterio, si lo que se quiere es construir una sociedad que supere las desigualdades y transite el camino de la paz con democracia, justicia social y sin impunidad, esa es la paz que se necesita.

Bogotá 1 de marzo de 2018.

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