sábado, 31 de mayo de 2014

NI LA GUERRA DE ZULUAGA – URIBE, NI LA MEZQUINA PAZ DEL REACCIONARIO JUAN MANUEL SANTOS


Apoyo irrestricto al proceso de paz con justicia social

POR: ALFONSO CASTILLO GARZON

Defensor de Derechos Humanos.

Una vez definidos los candidatos que pasan a la segunda vuelta electoral para elegir Presidente de Colombia entre la dupla que guerrerista Zuluaga – Uribe y la mezquina propuesta de paz impulsada por el también reaccionario Juan Manuel Santos, la izquierda democrática y revolucionaria tienen que considerar que los dos candidatos representan maneras distintas de imponer un único proyecto social político y económico, en ambas propuestas la guerra y el modelo neoliberal, juega un papel central.

Sin embargo el sector representado por Juan Manuel Santos vocero de las clases dominantes vinculadas a los grupos financieros, ha optado por buscar una fórmula de poner fin al conflicto armado a partir de un timorato  proceso de diálogos con las FARC-EP , que reduce la paz al fin de la lucha armada. En tal sentido el papel de la izquierda revolucionaria no puede ser distinto a la de profundizar las fracturas al interior de la cúpula de poder.

papel de la izquierda es continuar impulsando la solución política negociada,  considerando que la paz no se logra con la terminación del conflicto armado, la paz que se requiere y necesita, debe entre otras circunstancias, discutir aspectos relativos al modelo de desarrollo económico, la soberanía nacional,  la renegociación de los Tratados de Libre Comercio, la superación de la impunidad de los crímenes cometidos por agentes estatales y paraestatales  contra la sociedad colombiana, la creación de un marco normativo que permita garantizar los derechos de las víctimas del conflicto armado. La paz que se requieren se  debe discutir sobre la reforma que garantice el derecho a la salud y la educación pública, universal y gratuita, se debe replantear el modelo de locomotora minero energética, respeto  a la protección del medio ambiente, abrir los canales para la discusión amplia con toda la sociedad colombiana de los términos de una asamblea nacional constituyente, discutir igualmente la necesidad de una reforma la justicia, así como, las garantías democráticas de participación, reforma al sistema electoral y acceso a los medios masivos de comunicación de todas la opciones políticas, entre otras garantías a la oposición, establecer una comisión de la verdad y esclarecimiento de las causas que originaron el conflicto, terminar la práctica de criminalización de la protesta social, así como, los montajes judiciales contra líderes sociales y procesos comunitarios que luchan por el restablecimiento de los derechos vulnerados y la creación de una sociedad con plena vigencia los derechos humanos, desarrollo de una política de generación del empleo estable y bien remunerado,  la paz que se reclama debe incorporar una amplia agenda social, que permita dar trámite y solución a graves problemáticas sociales y económicas que tiene la sociedad colombiana.

Por tal razón el próximo 15 de junio ante la segunda vuelta presidencial, es necesaria  rechazar la candidatura que propone el guerrerismo  fascista, que encarna el candidato Zuluaga –Uribe y continuar respaldando la opción que en medio de las circunstancias, abre una pequeña oportunidad al mantener el proceso  iniciado con la guerrilla de las FARC -EP, al cual debe exigírsele se amplíen para que se vinculen las guerrillas del Ejército Liberación Nacional y el Ejército Popular de Liberación, igualmente exigiendo que estos procesos se adelanten bajo la condición de cese bilateral de fuegos y hostilidades, así, mismo como exigir la renuncia del ministro de guerra Juan Carlos Pinzon,  y la exigencia para que la refrendación de los acuerdos logrados con la sugerencia en la mesa de diálogos, sea ratificado a través de un mecanismo constituyente.

El papel de la izquierda revolucionaria y los sectores populares, en este marco es, continuar la construcción del frente amplio por la paz, impulsar la movilización social, construir la unidad más amplia en torno a estos propósitos. La tarea es continuar potenciando los importantes resultados obtenidos por la alianza Polo Democrático y Unión Patriótica en las elecciones del 25 de mayo, particularmente en Bogotá, y preparar al conjunto del movimiento social, popular y democrático para los procesos electorales que se desarrollarán en el segundo semestre del año 2015 que permitan consolidar este potencial, recuperando y afianzando los poderes locales, territoriales, en consejos municipales, asambleas departamentales, alcaldías municipales y gobernaciones departamentales.

El papel es continuar apoyando la búsqueda de Paz con justicia social, preparando la movilización popular y organizando la lucha contra las políticas que surgen desde el gobierno desconocen los derechos sociales e imponen el modelo criminal de guerra y  neoliberalismo.


Bogotá, 31 de mayo de 2014.