Estamos asustados, pero no les tenemos miedo.

Alfonso Castillo Garzón
Defensor de Derechos Humanos
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Con una extraña sensación de rabia e indignación, al mismo tiempo que la alegría y combatividad unos 600 jóvenes acompañaron las honras fúnebres del joven asesinado el domingo 6 de marzo en el municipio de Soacha.

klaus Zapata y el joven asesinado, era un luchador social comprometido con las causas ambientales, denunciando la minería urbana y en su labor periodística venía impulsando una serie de denuncias sobre el paramilitarismo y las pretensiones de explotar los recursos mineros en el páramo de Sumapaz, quienes acompañaban la manifestación de solidaridad con su familia, gritaban consignas exigiendo del gobierno el esparcimiento pronto este asesinato, al mismo tiempo que se insistía en defender el proceso de paz que se adelanta en la Habana, así como la ampliación de este con el Ejército de Liberación Nacional. Igualmente se exige al gobierno el desmonte de las estructuras paramilitares que siguen sembrando de terror y miedo amplias zonas del país.

El recorrido de la funeraria hasta el cementerio en las cercanías de Sibaté, estuvo acompañado por organizaciones sociales como la Marcha Patriótica, la Asociación Colombiana Estudiantes Universitarios, así como por la militancia del Partido Comunista y la Juventud Comunista, tanto de Soacha como de Bogotá, estudiantes de la Universidad Minuto de Dios, y vecinos de Klaus del barrio Ciudad Latina, Así mismo acompañaban esta movilización el representante a la cámara Alirio Uribe y aunque se reflejaba en los rostros de los jóvenes participantes, una sensación de preocupación por la alarmante situación de vulneración a los Derechos Humanos, amenazas, hostigamiento y asesinatos a lo largo y ancho del país, también se reflejaban las voces de optimismo en la construcción desde la lucha popular de una patria soberana con libertades, soberanía, ampliación de la democracia y auténticas oportunidades para el desarrollo de una paz con justicia social.

Apenas habíamos enterrado a klaus Zapata, cuando conocimos un nuevo hecho de violencia política, El joven militante comunista Milton Escobar, quien se desempeñaba como escolta de la UNP, brindado protección a un defensor de los derechos humanos, también fue asesinado en el municipio de Arauquita, este nuevo hecho que sin duda es parte de un plan orquestado para sabotear el proceso de diálogos de paz en la Habana Cuba, así como la intención de amedrentar el movimiento Popular en los preparativos del paro nacional del 17 de marzo. Sin embargo no serán estas por dolorosas que sean, razones suficientes para qué se detenga la lucha popular, exigiendo transformaciones profundas en la vida política, social y económica del país, “aunque estamos asustados, no les tenemos miedo”, confiamos en la capacidad de lucha y de movilización del pueblo colombiano, para poner fin a los amigos de la guerra, detener a quiénes se oponen a la transformación de las prácticas políticas, qué pueblo colombiano será capaz de afrontar el terror que intentan imponer los guerrerista de aquí y de allá.

Así con todo y esta sensación de angustia, continuarán los preparativos de la jornada de movilización del 17 y nos continuaremos preparando para la construcción de una paz duradera y estable, haciendo mucha pedagogía para la paz, exigiéndole al gobierno impulsar las mesas de transformaciones económicas y políticas que reclama la sociedad colombiana, así como las garantías políticas y de protección. La lucha popular se impondrá al miedo que pretenden sembrar con todas estas acciones de criminalidad, que han sacudido el país y que sin duda son una expresión de la presencia viva del paramilitarismo en muchas regiones del país, a pesar de la negativa del el gobierno se niega a reconocerlo desmontarlo.


Bogota 11 de marzo de 2016.

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